Press "Enter" to skip to content

Lista corta: ¿bajarse o morir en el intento?

Este año se renuevan 24 de los 72 senadores en ocho provincias. En sólo dos distritos el Frente de Todos irá dividido: Salta (tres listas) y Chaco (dos). En Salta los precandidatos K son de la oposición, pero en Chaco son los dos dirigentes más importantes del peronismo, gobiernan la provincia y la capital, manejan recursos y el pulso emocional de un distrito en el que CFK arrasa.

La junta nacional del Frente de Todos admitió únicamente a la lista 17 de Octubre encabezada por Jorge Capitanich para ir pegada a la dupla presidencial. El que quiera votar a les Fernández tendrá una sola boleta entera. Por otro lado, la de Peppo y Gustavo será “corta”, sin la cara de Cristina, y el que quiera votar a Peppo y a Cristina tendrá que cortar la boleta en la que aparece Coqui.

En verdad, hay tiempo hasta el miércoles que viene, en una suerte de período de tachas, para que Alberto convenza a Cristina de que Peppo también tiene derecho. Es una esperanza lábil, pero puede ser la diferencia entre seguir peleando la interna o bajarse de la batalla de agosto.

A FAVOR Y EN CONTRA
Primero: no hace falta hablar de los nombres propios de las listas: de ambos lados y en ambas categorías legislativas nacionales, lo único que las sostiene son Coqui, Mingo y Gustavo: o son desconocidos o sería mejor que lo fueran. Siempre hablando de caudal electoral, se entiende; y en algún caso también hablando de prestigio, militancia, trayectoria…

Por eso los jefes se vieron obligados a repetir entre postulados infantiles que no son candidatos testimoniales aunque lo parezcan; y que al encabezar las listas están demostrando hasta qué punto confían en sus candidatos aunque parezca lo contrario.

Ahora bien: Peppo puede movilizar el aparato del PJ y la billetera de la Provincia, pueblo por pueblo, intendente por intendente, y tatuarse a Alberto y a Cristina en el pecho o, como hizo este martes en una acción tierna y desesperada, citar a Máximo Kirchner, pero si no la lleva a Cristina en la lista le será muy difícil revertir una intención de voto que ya venía en caída libre antes de este desplante. Los números que le gusta mirar dicen que lo separan sólo 6 puntos de Capitanich; los números que no le simpatizan, que la diferencia es el triple.

Del otro lado, a Coqui tal vez le alcance con movilizar el aparato del Frente Grande y la billetera de Resistencia (la parte sobre la que el Concejo y Gustavo Martínez no tienen puesto el ojo), llevar el camafeo de Cristina y apelar a la nostalgia, con una intención de voto que lo favorece, para copar la parada. A un golpe de vista el problema no parece tanto apostar quién gana, sino por cuánto.

Si en las PASO del 11 de agosto Capitanich le pega una paliza histórica al actual mandatario provincial, el predicamento de Mingo va a quedar tan menoscabado que no podrá pelear ni una banca en Villa Ángela. Será el más rengo de los patos del mundo. Otro será el cantar si es un triunfo apretado. La tercera opción, inverosímil pero no imposible, zanja para siempre el debate y las dudas.

LA MEJOR DEFENSA
El peppismo arrancó la semana con la tarea de acomodarse al mal trago. Primero, los aliados posaron con caras largas atrás del jefe del PJ y le volvieron a prometer apoyo incondicional. Uno imagina que si se abría el plano, alrededor se veían soldados apuntándolos con fusiles de asalto. Como táctica comunicacional fue pésima: el clip de Mingo y amigos se parecía más a un video clandestino de Isis que al saludo cordial de un candidato esperanzado.

Al rato, en interminable conferencia de prensa, Gustavo hizo una especie de digesto de la otridad que se podría reducir al siguiente apotegma: “los K -no los nombró, no hacía falta- son violentos”. Una mano de bleque, como quien dice. Y esta tarde, con tiempo para terminar antes que arranque el choque de la Selección con Brasil, seguirá agitando el peronómetro con un acto militante en el Club Regatas Resistencia.

La del 11 de agosto es una elección menor. Para los chaqueños es poco y nada lo que representa cristalizar a tres candidatos a senadores, pero el futuro político cercano, cierta gobernabilidad de fin de ciclo y hasta la situación procesal de algún funcionario están atadas a lo que pase ese día.

Por Cristian Muriel.