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Oblivion | A dos años (y medio) de las muertes de Sameep en Tres Isletas y Puerto Vilelas: no son cuatro, son seis

Mientras movimientos sociales y familiares preparan una marcha pidiendo justicia, recordamos la crónica de los hechos y cómo el poder político metió la cola para que el olvido fuera perfecto.

El 11 de julio de 2017, uno a uno, cuatro operarios de Sameep ingresaron a una cámara de registro cloacal bajo el pavimento de Puerto Vilelas y murieron en cuestión de segundos, envenenados por los gases acumulados en su interior o ahogados en un metro y medio de aguas servidas.

En enero de ese año, seis meses antes, Julio Romero y Marcelo Cardozo, también trabajadores de Sameep, murieron exactamente de la misma forma en una boca de registro cloacal de Tres Isletas. Aunque el caso de Vilelas saltó a la prensa con más fuerza, las muertes totalizaron seis en seis meses. Un escándalo tragado por la memoria selectiva de la sociedad chaqueña y la invalorable contribución del poder político para que no se hablara del tema.

Cuando Daniel Pelozo, Mario Fernández, Jorge Ramírez y Leonel Prieto llegaron al Barrio 152 Viviendas de Puerto Vilelas por orden del capataz de la cuadrilla, Hugo Heraldo Fernández, aquél ni siquiera estaba en el lugar. Algunos de ellos estaban de licencia; ninguno tenía máscaras ni ropa de seguridad. Igual se pusieron a trabajar.

La secuencia fue alucinante: el primero que ingresó a través de la estrecha boca de acceso se desmayó mientras descendía por la escalera y cayó a las aguas servidas del fondo de la cámara; el segundo entró para socorrerlo y también se desmayó y cayó; lo siguieron los otros dos con idéntica suerte. Un quinto operario no llegó a entrar porque lo detuvo un compañero. Eran diez, se salvaron seis.

Los trabajadores ni siquiera eran empleados de Sameep: eran jornalizados del Ministerio de Desarrollo Urbano y Territorial adscriptos a la empresa de agua. Fueron a parar a Sameep pero pudieron haber terminado barriendo escuelas o acomodando mercadería en un galpón en plena campaña electoral.

Llamarlo tragedia hace difusas las responsabilidades jerárquicas; llamarlo masacre diluye los problemas sistémicos causados por años de negligencia y de clientelismo, y las siempre escurridizas responsabilidades políticas que hay detrás.

Por las cuatro muertes de Vilelas en la Fiscalía N° 3 se inició una causa por “homicidio culposo” en la que resultaron imputados el Gerente de Planificación de la empresa -exgerente general-, Ricardo Requena; el capataz Hugo Fernández; el presidente de Sameep, Claudio Westtein y el encargado del Seguridad e Higiene, Mario Medina.

DESIDIA E INFORMALIDAD
En su declaración, Medina reveló que en su área no había director (el cargo sólo podía ocuparlo un ingeniero especializado en seguridad e higiene) y que la empresa nombró uno a las apuradas después de las muertes. En la época del accidente sólo estaba él, que no tenía autoridad para parar los trabajos ni se enteraba de qué operativos llevaban a cabo las cuadrillas.

Aún así, en febrero de ese año, cuando supo de las muertes de Tres Isletas, y de nuevo en marzo y en mayo, solicitó cientos de elementos de seguridad al Directorio y recomendó que no se realizaran más trabajos en bocas de registro cloacales hasta que el personal contara con las herramientas de seguridad y la capacitación necesaria, publicó el portal Chaco Día por Día.

DESGRACIAS CALCADAS
Pero la empresa no hizo nada después de la muerte de los dos trabajadores de Tres Isletas: imposible prevenir la muerte de los otros cuatro, en idénticas condiciones, seis meses después. Aún así el presidente de la entidad, Claudio Westtein, ordenó una investigación sumaria como si fuese un interventor recién nombrado.

No hay noticia de que las causas por las seis muertes hayan sido acumuladas, pero no caben dudas de que fueron exactamente iguales, con la misma falta de capacitación y condiciones de seguridad, bajo la misma responsabilidad funcional y jerárquica, y durante la misma gestión política. Como si fuese un modelo de gestión de la empresa.

Marcelo Cardozo, uno de los dos trabajadores que murió en Tres Isletas.

La hija de Marcelo Cardozo (54), uno de los trabajadores que murió en Tres Isletas, denunció que la causa por la muerte su papá fue archivada, y los familiares de los cuatro operarios que murieron en Puerto Vilelas todavía esperan justicia.

Desde 1996 se conmemora en Argentina el Día de la Conciencia Ambiental, en homenaje a las siete personas que murieron en 1993 por inhalación de gases tóxicos en una casa del partido bonaerense de Avellaneda. En 2000, siete años después, los cinco empresarios procesados por haber arrojado químicos a las cloacas fueron absueltos.

¿Qué pasará en Chaco, donde las seis muertes de Tres Isletas y Puerto Vilelas fueron sepultadas en el olvido por el poder político?

ASÍ REACCIONÓ LA CLASE POLÍTICA EN ESE MOMENTO

“Es igual nuestro dolor que el de las familias, por la pérdida de los trabajadores de Sameep”, dijo Peppo.

“Una vez repuestos del dolor se realizará una investigación de lo ocurrido”, lamentó Westtein.

Carim Peche solicitó al Tribunal Electoral postergar la fecha del debate de candidatos.

La concejal Celada pidió “respuestas a la empresa”.

Los candidatos del FCHMM manifestaron “profundo pesar”, y el Municipio de Resistencia se adhirió a los dos días de duelo decretados por la Provincia.

|Por CM.