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La supervivencia del clan termal en la Legislatura

Por Cristian Muriel | La campaña gasolera de Carim Peche no es una demostración de humildad; es un presagio: sabe que el 13 de octubre Jorge Capitanich se lo llevará puesto a él y a su promesa de bajar el costo de la factura de Secheep, y no quiere gastar a cuenta.

Entre el 13 de octubre y el 10 de noviembre con suerte la UCR retendrá los municipios de toda la vida, y con un poco más de suerte Bruno y Leandro, las nuevas promesas de la cantera centenaria, tendrán una jornada gloriosa y se quedarán con los dos distritos más deseados, a un tranco de pollo de la verdadera batalla que tendrá lugar en cuatro años, cuando también Livio Gutiérrez esté definitivamente consolidado en la estructura partidaria.

De momento lo que hay es esto. No vale la pena intentar la exégesis de una campaña basada en la tradición medieval de aislar a los pobladores de lo que pasa en el reino obviando la existencia de Mauricio Macri y la empírica sustantividad de la crisis, mientras se les canta -del verbo cantar los juglares- que todos los males fueron causados por Jorge Capitanich y Domingo Peppo. La gente los mira raro, estupefacta, y sigue arriando sus chivos y barriendo sus patios bajo la sombra de los mangos.

Hasta Leandro Zdero, que después del triunfo macrista de 2015 suspiraba aliviado porque “íbamos camino a ser Venezuela”, en vista de que hoy Argentina ocupa el segundo lugar en el ranking mundial de Riesgo País, precisamente detrás de Venezuela, y en vista de que por esa y otras causas Coqui sepultará las aspiraciones de Carim, optó por hacerse amigo y morigerar las críticas a la gestión del montenegrino nacionalizado resistenciano, porque siempre es mejor ir pegado a los ganadores, aunque sean del otro equipo, que a los muertos del equipo propio.

Seguramente antes de tomarse el avión a Miami con escala en Quito, Jaime Durán Barba le dijo a Peche que todo era cuestión de culpar al pasado, como había quedado demostrado con el triunfo de Mauricio, y de elegir dos o tres tópicos por los que la gente habitualmente putea en Facebook, para meterse a los votantes en el bolsillo.

Carim eligió los piquetes birlándole el leitmotiv a Chiyo -a fin de cuentas esos votos de rentistas inmobiliarios y empleados jerárquicos siempre fueron radicales- y la factura de Secheep. El ecuatoriano todavía se debe estar riendo entre dientes.

Pero como el Turco no tiene un pelo de zonzo, no hizo campaña para gobernador sino para seguir presidiendo el bloque radical en la Legislatura y tener plafón cuando deba plantar bandera en 2021. El armado de la lista, modificado a último momento con la repentina incorporación de Gustavo Corradi, apuntaría más a la supervivencia del clan termal en el parlamento -fuente de toda financiación y malicia- que a la peregrina aspiración de sentarse en el sillón de Obligado.