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Murió Branco, el “loco de mierda” más lúcido

“Me estoy yendo, compañero. Me tiene contra las cuerdas el cáncer”, le respondió hace unos meses a un amigo que le preguntó por qué no andaba escribiendo. Y es que Esteban Branco Capitanich no sólo fue un luchador que cruzó de pie la historia más dura del país y de la provincia, sino un observador lúcido de la realidad política que no le perdonó yerros ni a los amigos. Se fue a los 73.

Peronista de cuna, montenegrino como sus primos Coqui y Daniel, Branco fue un luchador incansable que en los años setenta organizó desde las Ligas Agrarias al campesinado y a los pequeños productores rurales contra los latifundistas junto a Osvaldo Lovey, en una patriada que antes de ser aplastada por la Dictadura llegó a movilizar a unas 20 mil familias y 54 mil jóvenes, y se extendió a todo el NEA.

Cuando ya con 24 años de democracia Jorge Capitanich asumió el gobierno del Chaco, Branco fue convocado para trabajar en el Instituto de Colonización, desde cuya gerencia acometió una ardua lucha contra la entrega indiscriminada de tierras a grandes empresarios que había tenido lugar durante décadas. También fue delegado en Chaco del Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (Renatre).

Localmente debió enfrentar una dura resistencia interna, y mientras peleaba con los transas enquistados en la estructura orgánica del Instituto, un sector de la Legislatura provincial se negó a aprobar los pliegos de su nombramiento.

Branco la tenía clara. En enero de 2015 escribió: “Las patronales terratenientes, ya sin generales ni tanques, jugaron todo en aquel lockout destituyente de 2008, y no pudieron. Cada éxito del gobierno frente a sus ataques profundizó el fracaso de la infamia de la que fueron parte corrompiendo y elogiando la traición -Cobos- como si fuera un blasón”. Ese era su diagnóstico, y ya describía con oficio el ‘lawfare’ que se venía y la ‘batalla cultural’ contra el gobierno nacional y popular desde la prensa hegemónica.

Repasar hoy la gran cantidad de análisis políticos que publicó en su blog y en portales de internet y constatar que fue un auténtico intelectual del campo popular, aunque no le gustara esa palabra, y que siempre estaba adelantado a lo que se venía porque a la Historia ya la tenía ‘mangiada’, aparte de una buena manera de honrarlo es un ejercicio de recuperación del pensamiento de uno de los tipos más lúcidos que tuvo el Chaco en los últimos años.

“Hay quienes aseguran que soy un loco de mierda. Yo me declaro imputable. Tengo plena conciencia de lo que hago y digo… aunque quizás en mi locura eso creo”, se presentaba en su blog, en el que de paso aseguraba: “Aquí no se venden palabras ni se compra dinero con silencios”.