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Fechaco: luchando contra el neoliberalismo con una cúpula empresaria genuflexa

Por Cristian Muriel | Todos recuerdan el lema bolchevique para la unidad: “marchar separados, golpear juntos”. Hasta el dirigente piquetero Carlos Martínez lo usó en 2007 con autoindulgencia para justificar la presencia de Barrios de Pie en un frente con el abogado Jorge Alcántara y los referentes de Recrear de López Murphy.

El frentismo es una de las tácticas políticas más analizadas desde que existen las democracias republicanas, pero ¿es posible armar un frente con cualquiera? Claramente, el mínimo indispensable para eso es estar del mismo lado de la grieta y no, como quieren algunos, amontonando ciudadanos honestos y sabandijas prostibularias.

No cualquier rejunte es frentismo. En nuestra provincia, lo que se aprecia en la veintena de sellos del Frente Chaco Merece Más que apoya a Domingo Peppo para la reelección es, en el mejor de los casos, “entrismo”, pero no de corte trotskista: casi todos esos “dirigentes” son funcionarios de Peppo, que cooptó el FCHMM para promover el clamor por su continuidad y después los ninguneó al reconocer que todavía no cerró con “los sectores importantes”.

Ahora la pregunta: ¿el empresariado es aliado o enemigo de un frente para derrotar al neoliberalismo de Cambiemos? Para responderla primero hay que recordar que la mayoría de los empresarios pymes que votaron a Cambiemos en 2015 se enriquecieron durante la década ganada con una economía que favorecía el consumo, pero cuando se terminó el consumo se dividieron entre los que bajaron la persiana, y los vivos que vieron la crisis como una oportunidad y aprovecharon las ventajas de la caída del cepo, los bonos, la devaluación y la timba.

Esos empresarios, los sobrevivientes, son los que hoy están de los dos lados del mostrador, como José Luis Cramazzi, que conduce la Federación Económica del Chaco y vicepreside la Bolsa de Comercio del Chaco. Es decir, que controlan la federación gremial de los empresarios y la empresa bursátil de la Provincia, y hacen negocios financieros mientras el pueblo se caga de hambre. ¿Qué más se puede pedir?

Se puede pedir algo más, y lo hizo Cramazzi: apoyar categóricamente la propuesta de Cambiemos de acordar 10 puntos básicos para la gobernabilidad futura, como si estos cuatro años de macrismo hubiesen sido tan buenos que lo mejor que le puede pasar a la Argentina es seguir por la misma senda.

Cramazzi se suma así a los Miguel Pichetto, Juan Manuel Urtubey (asesorado por Humberto Tumini, el referente político de Carlos Martínez) y el macrismo en la búsqueda de una inmejorable plataforma de negocios para seguir acumulando a costa de lo que sea. No se puede construir con un empresariado al que sólo le importa la rentabilidad de sus negocios y no la felicidad del Pueblo.