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No entendieron nada: Greenpeace reclama por desmontes y el Gobierno dice que encontró una huella de yaguareté

Tras la dura crítica de la ONG ambienalista por los desmontes en Chaco, el Gobierno no tuvo mejor idea que responder publicitando su trabajo junto a la Red Yaguareté para el rescate y conservación de la especie.

Esta mañana en el acceso a Casa de Gobierno Greenpeace escenificó el ritual de despedida de un yaguareté muerto para exigir el cese de los desmontes. La instalación causó una fuerte impresión en los miles de vecinos que pasaron por allí, y los responsables de la comunicación del gobierno no tuvieron mejor idea que salir a responder.

Lo hicieron mediante una gacetilla en la que afirmaban que el gobierno trabaja junto a la Red Yaguareté en el rescate y conservación de esta especie; también recordaban la vigencia del Decreto 2127/18 que determina que en caso de cualquier daño a un “Monumento Natural” –como el yaguareté– el Estado provincial se presente como querellante penal.

Después de enumerar media docena de dependencias provinciales que se ocupan del tema, el texto exponía el último logro conjunto de todas esas áreas: el avistamiento de huellas de yaguareté en el departamento Almirante Brown, hace tres semanas. “Esto provocó un enorme despliegue de agentes de fiscalización junto a la Policía de la provincia para evitar cualquier intento de cacería”, agregaba el comunicado.

Cómo sacarse de la cabeza la imagen de decenas de agentes de fiscalización y policías corriendo de un lado a otro, esquivando topadoras e internándose en el monte para evitar cualquier intento de caza ilegal. Pero la caza furtiva de yaguaretés, con todo y que fue durante siglos la causa de la drástica reducción de ejemplares de esa y otras especies amenazadas en la región, en la actualidad es una actividad marginal porque sólo queda una veintena de ejemplares lo suficientemente alejados del hombre como para que en muchos años el mayor hallazgo haya sido, justamente, una huella en el barro.

Por eso el reclamo de Greenpeace no fue contra la caza furtiva sino contra la falta de control sobre los desmontes producto del corrimiento de la frontera agropecuaria, un peligro mucho mayor que enfrentan las especies amenazadas hoy día, con un impacto que también gravita en las comunidades humanas.

El desmonte ilegal es causante de inundaciones como las que sufre la región desde hace algunos años y han recrudecido desde fines de 2018. El desmonte ilegal es lo suficientemente visible como para haber sido documentado de muchas formas: está frente a las narices de policías, agentes de fiscalización e intendentes, y debe ser combatido fuertemente por el Gobierno. ¿En qué cabeza cabe que ante semejante denuncia, la respuesta sea contar que el Gobierno está trabajando codo a codo con la Red Yaguareté para castigar al que se le ocurra cazarlos?