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Poliamor | Editorial del domingo

Domingo Peppo se presenta como la opción ideal para quien busque un gobernador macrista, peronista, radical, un poco kirchnerista y federal alternativo. El candidato de la unidad en la diversidad, compinche de Mauricio y de Alberto, de Sergio y de Juan Manuel. El puente por arriba de la grieta.

Al igual que el hombre de las sandalias, no quiere internas, pero a diferencia de aquél, tuvo el poder para eliminar las PASO y lo ejerció vigorosamente. Y de la misma manera que en 2007 desdobló los comicios en su Villa Ángela adoptiva para no quedar pegado a una plausible derrota de Jorge Capitanich, ahora los desdobla para despegarse de Mauricio, a cuya suerte parece atado. Peppo no se hace: es.

En plena crisis, en un mundo sobre y desinformado a la vez, supo hacer de las inconsistencias de su mensaje político una fortaleza. Inconsistencias, hay que decirlo, forzadas por factores exógenos y también autoinfligidos, y por esa manía de tejer alianzas temibles con tal de vivir un día más, y de hacerse el boludo para pasarla bien.

Acusado de acoger en su despacho a una banda criminal en Lavado I y de formar parte de otra en Lavado III, sobrevivió a todo gracias a un campo de fuerza conectado a redacciones de diarios y portales, a la súbita circunspección de los enemigos que eligieron callar esto y aquello, y a la repentina sensatez de los agentes de Justicia que hicieron lo propio.

Hasta pudo darse el lujo de mirar con cara de póker, como un vendedor de dátiles de Jerusalén, la procesión de amigos, funcionarios e intendentes de su partido apedreados y arrastrando grilletes rumbo al Gólgota (“que quiere decir lugar de la calavera”, como nos informa Mateo 27:33).

Domingo Peppo está hecho de amianto y logró a) blindarse frente al lawfare contra su gestión, b) correr el eje del debate electoral escapando hacia adelante, c) mostrarse ejecutivo en el marco de la crisis hídrica, y d) jugar con Dios y con el Diablo y que nadie se enoje o que los enojos se disuelvan en likes y unlikes fútiles como responsos.

¿Le sirvieron esas tácticas para ser el candidato del peronismo de cara a las próximas elecciones? Veamos.

Alternativa

Para sentenciar su distanciamiento con el kirchnerismo como herramienta electoral, a fines de 2018 Peppo declaró su pertenencia a Alternativa Federal y se sacó fotos con todos ellos, pero hizo mejores migas con Sergio Massa y con el salteño Juan Manuel Urtubey.

La previsible ruptura de Alternativa, que habilitó a Urtubey y a Massa a salir del closet (el primero se abrazó con Macri, el segundo con Cristina) le permitió a Peppo, convenientemente equidistante de ambos, suscribir los diez puntos del acuerdo de Macri y saludar afable la fórmula presidencial de Alberto y Cristina Fernández.

Pero no, no ganó un solo voto con esa estrategia. A lo sumo unos pesos extra para mitigar la crisis hídrica a cambio de un guiño de aquiescencia que contribuyera a apaciguar la agonía presidencial.

Emergencia hídrica: bendita tragedia

El pasado 8 de enero, mientras la Providencia descargaba su ira colosal sobre el suelo chaqueño, Peppo tomó una de las decisiones más importantes de su gestión: regresar anticipadamente de sus vacaciones para ponerse al mando del comité de crisis que intentaría salvar cosechas y consolidar su futuro.

Una semana después andaba por los pueblos del sudoeste sacándose fotos con el agua hasta las rodillas, en lo posible junto a intendentes de la oposición para que la imagen fuera perfecta. La idea fue bien recibida pero sobreactuada: los vecinos empezaron a mirar incrédulos a un gobernador que arremetía contra cualquier charco acompañado por una tropa de fotógrafos, y poco a poco siguieron con sus vidas.

Los números mejoraron poco y nada.

Seamos realistas, [no] pidamos lo imposible

Sin entrar en lo ideológico, es difícil pensar una unidad peronista después de que Peppo impulsó la suspensión de las PASO junto a Cambiemos y el gustavismo, enfáticamente rechazada por Coqui Capitanich, y la (fracasada) reforma electoral para recrear el sistema de colectoras, sin mencionar su reticencia a fijar formalmente la fecha de las próximas elecciones (todavía no rubricó el decreto), y el limbo en el que quedó el sistema de selección de candidatos para una posible interna en el PJ.

¿Con qué cara puede pedirle a Coqui unidad?

El aliado circunstancial de Peppo, Gustavo Martínez, también es candidato en Resistencia. Y si Peppo no levanta cabeza, Gustavo menos. Al fuerte repunte radical de 2017 en la capital chaqueña hay que confrontarle la historia: cuando enfrentó a Aída Ayala en 2011, Gustavo perdió por 16 puntos (cómo olvidar la furibunda marcha del personal de Sameep hacia el Tribunal Electoral).

Su adversario seguramente será Leandro Zdero, que en 2015 estuvo a apenas 5 puntos de ganarle a Coqui Capitanch, el político con mayor intención de voto de la provincia. El mejor guarismo de Gustavo en Resistencia: 38,3 puntos frente a Aída; el de Zdero frente a Coqui, 44,9 puntos.

“La Gran Bestia”

Frente a todos ellos está Jorge Capitanich, “la Gran Bestia”, como lo llaman los encuestadores. Todavía no salió a hacer campaña, ni siquiera lanzó oficialmente su candidatura y ya tiene una intención de voto que supera holgadamente los 40 puntos.

Domingo Peppo, después de todas las tácticas antes mencionadas, con suerte araña los 16 puntos; y Carim Peche, los 10 o 12 puntos si no se desagregan los indecisos (ese pronóstico explicaría su sorprendente ahorro de recursos en esta campaña).

Pero si el radicalismo tiene un piso histórico de 30 puntos, ¿por qué Carim mide tan poco? Por dos razones: 1) lo arrastra la impopularidad de Mauricio Macri; 2) no se están contabilizando los indecisos: un enorme porcentaje de ese electorado es radical, y si no traiciona su ideario, Carim trepa al segundo lugar en las encuestas, y Peppo cae al tercero.

Incluso medido en Resistencia Carim Peche tendría mejor performance de la que se cree, porque la supuesta intención de voto a Juan Carlos Bacileff Ivanoff en los circuitos 1, 2, 3, 4 y 5 está asociada a la simpatía del resistenciano medio por la mano dura y las medidas anti-piquete. Ese electorado es en un 90 por ciento radical y clasista, y llegado el caso no dudará en acompañar a su correligionario, además del “contagio” que puede ocasionar la recuperación de la ciudad por parte de un dirigente de la UCR como es Leandro Zdero.

Consenso

A la estrategia general para convertir la crisis (hídrica y económica) en una oportunidad, Domingo Peppo añadió la ejecución de una presión formidable sobre los intendentes, que son quienes a fin de cuenta determinan el voto en sus localidades.

El dato enrarece la lectura del panorama electoral en todo el territorio porque los jefes comunales no muestran sus cartas para no perder recursos y poner en juego su propia continuidad. Así que sólo es posible medir el genuino voto coquista, caso Antonio Rodas en Fontana o Aldo Leiva en San Martín. El resto es un albur.

En una teatralización reiterativa y melancólica, Peppo le ofrece a Capitanich encabezar la lista de senadores, y aquél se la devuelve como un frontón. Todavía hay quienes piensan que el montenegrino podría aceptar esa oferta por pedido de CFK, pero son más los que aseguran que a Coqui no lo paran ni con un carpetazo de esos que subyacen cada definición política importante.

Y dicen que ante la proximidad de lo inexorable, cuando esté a un tris de quedarse sin inmunidades, Domingo Peppo agarrará la senaduría sin pensarlo dos veces.