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Crónica de una causa armada (II) | Los testimonios que podrían desbaratar Lavado I

El 9 de marzo de 2018, a instancias del fiscal Patricio Sabadini, la jueza Zunilda Niremperger ordenó allanar despachos, empresas y domicilios en la ciudad de Resistencia en lo que sería la causa federal más importante de la historia provincial después de “Carbón blanco”.

Pocos días después, fotógrafos y movileros estratégicamente apostados en distintos puntos de la ciudad capturaban el momento en que eran detenidos Horacio Rey, entonces Secretario General de la Gobernación; su esposa, Susana Fernández, Secretaria Privada del Gobernador Domingo Peppo; y Roberto Lugo, Subsecretario de Comercio. A Ismael Fernández, hermano de Susana y excoordinador de la Unidad Ejecutora “Chaco Construye”, aún no lo encontraban.

Los arrestos no fueron ordenados por la Justicia Federal sino por un equipo fiscal especial de la Justicia provincial creado por el Procurador General Jorge Canteros, tras un acuerdo express con Sabadini para ocuparse de los presuntos delitos precedentes al lavado de activos que habrían cometido Rey, Lugo y el resto. Los fiscales eran -y son- Graciela Griffith Barreto, de la Cámara Tercera en lo Criminal; Lucio Otero, de Investigaciones N°13; y Nélida Villalba, de Investigaciones N°5.

El supuesto disparador de la investigación de Sabadini filtrado a la prensa cuando se difundían los primeros datos, fue la constatación por parte de efectivos de Prefectura Naval de una “situación irregular” en una guardería de lanchas de Antequeras: cinco embarcaciones con un solo dueño, Ariel Retamozo, quien sería el testaferro de la banda criminal.

Sabadini también diría que todo empezó con un sobre cerrado y anónimo en su fiscalía, pero de acuerdo a los videos a los que accedió 3500Noticias, las tareas de inteligencia sobre el embarcadero fueron anteriores a la “notitia criminis”.

EL ESPÍA

Para seguir adelante con la historia del supuesto “armado” de la causa Lavado 1, recordemos primero quiénes son los personajes que aparecen hasta el momento.

-X-

Es el testigo que hizo todas las cámaras ocultas. Tiene cuentas pendientes con Horacio Rey, y el odio que le profesa explicaría su interés por aportar elementos a una investigación que tiene al “hombre fuerte” del peppismo como principal sospechoso.

-AB-

Un funcionario de segunda línea que pasó por el Instituto de Turismo y vio frustrado su ascenso a la vicepresidencia del Instituto de Cultura por culpa de la mano negra de Horacio Rey. Lo odia y lo maldijo. Su misión, de momento, es “ablandar” a X para que se sume a la cruzada anti-Rey.

-El Padre Rafael-

Un sacerdote que ofició de facilitador para que el fiscal Sabadini llegara a AB (fue quien lo “ablandó” en primer lugar) y que también aparece mencionado en una supuesta reunión con el gobernador Domingo Peppo y el empresario radial y equinoterapeuta Julio Wajcman.

Al término de su charla en el café, AB le había mencionado a X que de las entrevistas con Sabadini “participaron tres muchachos que están con él”:

–¿Quiénes son los otros? ¿tres policías también?, -preguntó X.

–Sí, tienen que ser policías. Son de Investigaciones, algo de eso.

–¿Pero son de la Federal?

–Tienen que ser de la Federal –conjeturó AB– porque es una fiscalía federal. Yo acá en la puta vida los vi, ni en la calle.

En esta segunda entrega se sumará el Agente Z, un efectivo policial afectado a la investigación federal. Si AB nunca lo había visto en la calle fue porque estaba haciendo bien su labor, ya que trabajaba encubierto.

UN LUGAR NEUTRAL

Con X “ablandado”, AB pasa a la segunda fase del plan: concertar un encuentro entre X y el fiscal Sabadini para que el testigo cuente todo. El Agente Z será el enlace. X sugiere reunirse en “el juzgado”.

–No, ellos en el juzgado no. Hay que buscar un lugar afuera. Hay un lugar a donde yo me fui a hablar con ellos que queda en Fontana. Una casa que es un chalet de un cura, que yo me voy tranquilamente a hablar ahí, –propone AB.

Al día siguiente X se encuentra con el Agente Z en una estación de servicio. Sabadini no está y la conversación es tensa. El Agente Z se jacta de trabajar “en causas pesadas pesadas”.

X, por su parte, aclara que no está seguro del éxito de la misión: “Si no hay plafón político no vamos a poder avanzar y nos vamos a meter en problemas. Llegado el momento te sacan el banquito y te quedás pataleando”, ilustra.

La respuesta del Agente Z es contundente:

–Le comento cómo diagramamos. Nosotros nos reunimos con el fiscal; nosotros no vamos a poder investigar. Entonces qué se hizo: se hizo un acuerdo y vamos a trabajar con Gendarmería Nacional y Prefectura. Se dio el visto bueno, se corrió toda la novedad a Buenos Aires; Patricia Bullrich dio el visto. Y tenemos apoyo de Nación, porque en Provincia no podemos. Ahora tenemos un apoyo de Nación para poder trabajar. Vio que ahora Nación tiene otro lineamiento político de seguridad; nos dieron el apoyo que pidamos, entonces el fiscal a través de Procuración, Procelac, le dieron el visto bueno: todo lo que tengan se trabaja, no se oculta más nada y no se va a usar para campañas políticas, porque es el lineamiento nacional. No usar esta causa judicial en campaña política, esa es la idea. Se planteó y el fiscal puso en la mesa de la reunión con la Jefatura, eso. Entonces dijo no, si yo tengo el apoyo de Procelac, Procuración General, puedo. Porque es un tema sensible, al ser político.

–¿Y el objetivo quién sería?

–El objetivo sería Rey, o si hay algún entorno ligado a él, mejor también.

–¿Y si llega hasta el Gobernador?

Se va a tener que aguantar, -dice y aclara que el gobernador “no comparte situaciones o directivas que dio Rey”. Luego vuelve a la cuestión medular:

–Yo no sé si el tratamiento por parte del fiscal es que en su caso usted aporte información, nosotros tomamos como investigación, no recurrimos a usted, ¿me entiende? Es una declaración que va a hacer un testigo encubierto pero sin protección judicial porque usted no existe. Le pongo un ejemplo: usted nos aporta tal dato y nosotros hacemos como que investigamos. No se lo va a citar a usted para que declare.

–¿Y el juez está al tanto también?

–Sí, sí. Nada más queremos hacer así para evitar que usted tenga problemas. Es reunir información y no comprometer a la gente. Por ejemplo (…) muy buena información aportó. Nosotros sabemos que Rey hace licitaciones con la empresa de su cuñado, su hermano, le hace ganar. Esa información no sé si usted tenía.

–Básicamente había mucho material que se había llevado Nadia García Amud, la diputada. No sé si ustedes tienen eso, -dice X y, más adelante, confirma:

– Información tengo, es la realidad. Y tengo material incluso de Nadia.

Si usted quiere entregarle esa documentación al fiscal para más seguridad suya, ningún problema. Pautamos una reunión. De forma anónima, le entrega y usted no figura.

Entonces el Agente Z explica brevemente por qué no llegó el fiscal y agrega:

–Porque me dijo que trató de hablar con usted pero no se pusieron de acuerdo.

–Lo que pasa es que me llamó, me dijo ‘Soy el fiscal’. Yo qué sé. Después chequeé, me dijo que sí le había dado el teléfono AB.

MANOTAZOS DE AHOGADO

Durante la charla, X y el Agente Z acuerdan encontrarse nuevamente en un lugar informal. Allí estará el fiscal Sabadini y podrá entregarle toda la documentación. Antes de despedirse, X pregunta:

–¿Y él no sabe que lo están investigando? Rey.

–Sí, hoy presentó un escrito, hace un rato. Solicitando si es que hay una causa, si se investiga. Hasta el momento no hay nada. ¿Me entiende? Nada judicial.

–¿Un hábeas data?

–No, no. Un escrito nomás presentó. No hizo ningún habeas corpus, nada. Habeas corpus no hizo. Presentó un escrito nomás, que si es que el fiscal federal Sabadini lo anda investigando, él está dispuesto a colaborar para lo que necesite. Como no hay nada iniciado judicialmente, carece de validez. Nosotros estamos reuniendo la información; cuando tenemos toda la información se inicia la causa. Para no andar teniendo cabos sueltos. Una vez que tenemos todo, se cierra. Entonces queremos reunir todas las pruebas, y después empezamos.