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Somos horribles: operamos para que liberen al Payaso Asesino

Cuando días atrás accedimos a los videos que desde este lunes difundimos en el portal, nos preguntamos, como muchos lectores, si había gato encerrado, pero esa pregunta que se hace cualquier periodista cuando recibe documentación anónima y delicada es también una cuestión secundaria, marginal: lo que importa no es ‘de quién viene’, porque sabemos que indudablemente viene de una parte interesada, sino ‘qué es lo que tenemos aquí’. Y lo supimos inmediatamente: lo que teníamos ahí era algo que la sociedad debía conocer, para bien o para mal.

Muchos amigos se enojaron con nosotros. Se sintieron traicionados, como si al hacer clic en el enlace del video se hubiesen encontrado con una escena de pedofilia o una matanza de inocentes en Ruanda, pero lo que les estábamos mostrando era el registro fílmico de una serie de testimonios que ponían en duda la legitimidad de una investigación judicial. ¿No es acaso algo bueno? ¿O cuando se expone a los enemigos es libertad de prensa y cuando se exponen nuestros intereses es operación procaz?

Por nuestra culpa podían quedar en libertad Hannibal Lecter, Ted Bundy y El Payaso Asesino, y si no quedaban en libertad, al menos habíamos hecho un esfuerzo importante en esa dirección. De un día para otro habíamos caído en el pozo de la inmoralidad más abyecta.

Para estos amigos enojados, menudo aporte le hacemos a la democracia si en plena campaña política corremos el eje de la responsabilidad que le cabe a Domingo Peppo por haber prohijado a una banda de delincuentes, y tal vez por ser él mismo un delincuente, y difundimos un video en el que se ve a testigos y funcionarios vinculados a la investigación federal diciendo que están armando una causa porque “no tienen nada”.

Y no sólo los amigos se enojaron. Como estos hechos de enorme trascendencia pública son la manifestación de las constantes tensiones entre las élites que se disputan el poder en la provincia, también se enojaron algunas vacas sagradas.

En la nota de este martes aparece una referencia al empresario radial Julio Wajcman (referencia que no se ve en el video). El conductor se habrá preguntado “¿por qué a mí?”. La respuesta es que también él y otros empresarios de medios importantes, como Miguel Ángel Fernández, de Diario Norte, fueron nombrados en estos testimonios, casi todos caracterizados como gente enojada con Horacio Rey. A algunos se los sindicó como catalizadores de la salida del funcionario, a otros como posibles socios. Tal vez un día hagamos un spin off con esas jugosas anécdotas, tan verosímiles como el resto de los testimonios aportados a la causa, según se desprende de estos videos.

Siempre incomoda sentirse dentro de una operación política, y no hay forma de que esta noticia no sea entendida también en su dimensión política, con los intereses enfrentados que hay en juego. Uno se siente como en un rápido de montaña aferrado a un tronco, sacudido a un lado y al otro, golpeando contra las piedras sin el menor control de la situación. Nos consuela saber que los que nos putean por dudar de “una investigación heroica” como la del Doctor Patricio Sabadini y la Doctora Zunilda Niremperger, están accediendo a información veraz, expuesta desde la honestidad profesional e intelectual, aunque odien de todo corazón lo que están viendo.