Desaparición forzada de intendente

Opinión Política Provinciales

Por Cristian Muriel

La foto de este miércoles de Gustavo y Coqui firmando juntos el ya tradicional pedido a la Unesco para declarar a Resistencia Patrimonio Universal de la Humanidad es, en rigor, el acting de la unidad del PJ chaqueño, de lo que se deduce que están cerrados el consenso para las autoridades partidarias y el trazo grueso de las listas de octubre.

La historia dirá qué consiguió Gustavo, qué le quedó a Peppo, cómo queda el enroque de aliados, quién coló qué, lo que no es poco en una fuerza caracterizada por el conteo de porotos que de un tiempo a esta parte se volvió un poco estrábica.

Pescar en la pecera. Hasta 2019 Gustavo sólo había ganado en la rosca, producto de su indudable peso distrital y de su codicia arrabalera, pero su palmarés electoral apenas registraba una victoria módica en una interna contra Fabio Biancalani. Se movía en el coto de caza del PJ y quería más, pero cuando tuvo que hacerle frente a Aída Ayala en 2011 perdió por 18 puntos.

Ocho años después tuvo revancha, y no es exagerado afirmar que su triunfo en Resistencia fue la noticia política más importante de la década, sólo superada por la gesta de Jorge Capitanich en la provincia en 2007. Si entonces Coqui rompió una racha de doce años al doblegar a Ángel Rozas, Gustavo rompió una de dieciséis al derrotar al radicalismo y al kirchnerismo en un mismo acto.

Pero esa épica terminó empañada por su manera de entender la política. La prodigalidad que lo hizo famoso cuando no era de la suya chocó con la realidad de un municipio en llamas, y como consecuencia también chocó con los vecinos, con el sindicato municipal, con el personal precarizado que él mismo había hecho contratar por Domingo Peppo. Su respuesta ante los mismos problemas económicos y las mismas pandemias que tuvieron que enfrentar otros intendentes fue la prepotencia y un impuestazo. Arrancó atropellando y un buen día se tomó el olivo.

Hoy el Concejo Municipal de Resistencia ostenta el récord nacional de ordenanzas judicializadas en un año calendario. Al impuestazo lo frenó la Sala Primera de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, y más tarde lo declaró inconstitucional. Mientras el Municipio apelaba, la oposición también pidió la nulidad e inconstitucionalidad del Presupuesto 2021 y del impuestazo aggiornado o patentazo. Posteriormente denunció a un edil oficialista por sesionar con coronavirus, y ahora vuelve a los tribunales para pedir que las autoridades retornen de las vacaciones y sesionen en Extraordinarias.

Dentro de pocos días la capital chaqueña conmemorará su aniversario 143, pero comienza a celebrarlo este jueves con una jornada de jazz, food trucks y visitas vía streaming a lugares emblemáticos de la ciudad. No son actividades para las barriadas periféricas como los “Chaque El Circo” de otras épocas: son mimos de las terceras líneas para los destinatarios de impuestazos y patentazos, de lo que se infiere que en Resistencia nadie sabe quién gobierna ni a qué juegan las autoridades.

Gustavo salió de la clandestinidad para firmar el pedido a la Unesco, para mostrar la unidad pejotista, y seguramente vuelva a refugiarse en la bruma por la que ha optado a lo largo de todo el 2020. Imposible no preguntarse de qué manera, con qué artes conseguirá colar al menos una candidatura de las tres que pone en juego en la nómina de diputados provinciales. No son pocos los que afirman que si Resistencia es una ciudad sin intendente, no faltará mucho para que Gustavo Martínez sea un intendente sin ciudad.