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Apedrean a Langer por comparar al macrismo con el nazismo

Por Cristian Muriel | El dibujo de Sergio Langer difundido en sus redes sociales es tan pueril como provocativo. Usa el chiste fácil para que nadie se lo tome con demasiada literalidad y golpea a un gobierno de derecha donde más le duele: en su desprecio e incomprensión hacia los que no se pueden defender, igual que los nazis.

Y tan buenos como los dibujos y viñetas de Langer son las reacciones de los voceros más o menos formales del macrismo, como el Secretario de DDHH Claudio Avruj (el de “Los derechos humanos son para todos“) que repudió así el collage: “No es humor. Tampoco tiene altura de crítica política. Es una bajeza, una canallada y una muestra de intolerancia e ignorancia de quién lo expresa. Sólo así se puede comparar una convocatoria democrática con la mayor tragedia humanitaria de la historia”.

Horas antes, Alfredo Leuco decía desde Radio Mitre respecto a otra viñeta: “Sergio Langer: ¿que este periodista que le habla aparezca con un uniforme y casco nazi, no le parece una banalización del Holocausto? ¿No cree que es una brutalidad expresar su desprecio hacia mí apelando a la Shoa, el genocidio más grave de la historia que eliminó a 11 millones de judíos, comunistas, gitanos, y homosexuales, entre otras minorías?”, y finalmente le aclaraba: “Yo a usted lo considero una gotita de nada”.

LAS DOS VARAS DEL CHANTA

Tras los atentados de París de 2015 contra la Redacción de la revista Charlie Hebdo, Leuco escribía: “Era un semanario laico que satirizaba todo lo establecido. Y también a las religiones. A todas las religiones. Eran nietos de aquella revolución francesa que sembró el mundo de igualdad, fraternidad y libertad. Eran hijos de aquel mayo francés de la utopía de Daniel Cohn Bendit y el prohibido prohibir, o del seamos realistas, pidamos lo imposible”.

El periodista que devendría furioso militante macrista celebraba el rasgo más icónico de Charlie Hebdo: sus tapas, con satirizaciones del Profeta Mahoma relacionadas con el propio atentado, el beso en la boca de un musulmán y un historietista; la representación de la Santísima Trinidad (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) haciendo un delirante ‘ménage a trua’; el presidente Emmanuel Macron con las torres de la Catedral de Notre Damme en llamas sobre su cabeza junto a la frase: “Reformas: comienzo con la carpintería”, por sólo nombrar algunas de esa época y posteriores.

De las satirizaciones de Langer Leuco dijo que son “un mamarracho complejo”, una “atrocidad repugnante” y un “esperpento”; de las satirizaciones de Charlie Hebdo: “Sólo la rebeldía corría por aquellas venas de papel”.

Langer es un dibujante y humorista de los más talentosos que hay en el país y el que conozca su trabajo a veces oscuro, obsceno, un poco diabólico, no se va a escandalizar por unos globos y una esvástica. Leuco, por su parte, es un reverendo pelotudo.