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Arranca el “Operativo Desgaste 2019-2023”: así trollea el macrismo a Alberto Fernández

Incluso antes de que asuma, el macrismo pone primera en el ¿lento? pero inexorable proceso de desgaste al nuevo gobierno. Con operaciones como la de este domingo/lunes intentará minar en la opinión pública el ya pedregoso camino que tienen Alberto y Cristina por delante, con la UCR como partícipe necesaria de esa avanzada que radicaliza -valga la redundancia- al ya talibanizado centroderecha que perdió en las urnas.

La operación de este finde fue así: después de publicar una nota en La Nación, el periodista Hugo Alconada Mon tuiteó: “En Bahía Blanca se dirime una de las investigaciones penales más sensibles para Lázaro Báez. Todo se encaminaba hacia los procesamientos… Hasta que después de las PASO, apareció un colaborador del Presidente electo, @alferdez. ¿Tráfico de influencias?”

Y Alberto Fernández, conocido por manejar personalmente sus redes sociales, lo refutó: “En mi vida académica he trabajado con abogados que ejercen su profesión. @halconada [Alconada Mon] sabe que en esa labor profesional yo soy absolutamente ajeno. Es miserable atribuirme mover influencias en esos casos. No voy a soportar en silencio la difamación hecha invocando hacer periodismo”.

Y agregó: “En la Argentina que vamos a construir entre todos y todas se van a acabar los ‘operadores judiciales’, los ‘operadores mediáticos’ y los jueces y fiscales que ‘operan’ para poderes mediáticos, corporativos o políticos sin impartir justicia como deben. Sabelo”.

La medida provocación de Alconada y la consecuente respuesta de Alberto activaron a los feroces operadores macristas que estaban afilando los cuchillos: “¿‏Vuelven las amenazas presidenciales a periodista premiado y reconocido por su tarea profesional? Sí, vuelven”, tuiteó Laura Alonso, la todavía titular de la Oficina Anticorrupción (OA), imputada por los delitos de abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público por negarle documentación a la Auditoría General de la Nación y admitir que la OA direccionaba sus investigaciones.

El diputado porteño Maximiliano Ferraro, presidente de la Coalición Cívica, le hizo la segunda: “Dijeron que volvían para ser mejores… El Presidente electo aprieta a un periodista, un fiel ejemplo de que está en juego la libertad de expresión”. Lo tuiteó nada menos que la máxima autoridad del partido político cuya fundadora, Elisa Carrió, y su colega Paula Oliveto están imputadas en la megacausa de escuchas ilegales y extorsión conocida como “D’Alessiogate”.

También se sumaron los radicales Karina Banfi y el manodurista mendocino Luis Petri, pidiéndole a Alberto “velar por una justicia independiente, por garantizar la libertad de expresión, respetando a quienes piensan distinto, en lugar de ‘aconsejar’ a la justicia e intentar silenciar periodistas”. El mismo Luis Petri que no se preocupa por la extranjerización de recursos naturales en manos de firmas como Benetton, pero propone cobrarles por ley la salud y la educación a los inmigrantes extranjeros, que son quienes más sufren la discriminación y la desigualdad laboral.

Y Silvana Giudici, la titular de Enacom, articuladora del desbaratmiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para que el sector cartelizado de los medios hegemónicos pudiera fortalecer sus monopolios, agregó: “Mi solidaridad con Hugo Alconada y todos los periodistas que durante cuatro años pudieron trabajar con honestidad intelectual en un ámbito de absoluta libertad de prensa en el país”.

Por supuesto ninguno de estos operadores resiste un archivo: Giudici, sin ir más lejos, no sólo equipara libertad de prensa con libertad de empresa, sino que desde la Fundación LED (Libertad de Expresión+Democracia) que creó en 2011 armó un equipo de trabajo con demócratas y luchadores de la libertad de expresión como Pablo Lestingi, reputado troll que se hizo famoso por convocar en las redes sociales a los cacerolazos contra CFK, Felix Loñ, asesor de Jorge Rafael Videla durante la última dictadura, y José Ignacio López, vocero de La Nación y autor de la biografía oficial de Héctor Magnetto.

Es guerra de guerrillas. Los ataques nunca se sabe de dónde vienen porque los atacantes se pierden en el paisaje tan pronto disparan, y pertenecen a círculos diferentes. Un día puede ser el presentador Baby Etchecolatz en su programa, y entonces se activará un protocolo de acción anónima a través de un ejército de trolls; otro día puede ser el autor de “La raíz (de todos los males)”, y entonces saltan los dirigentes que le levantan el pulgar a un golpe de Estado en Bolivia o que trabajan con golpistas vernáculos, pero se escandalizan cuando Alberto le dice a Alconada básicamente lo mismo que decía el dirigente radical Chacho Jaroslavsky acerca de Clarín: “Ataca como partido político y se defiende con la libertad de prensa”.

Hay que estar atentos porque esto empezó cuando Cristina iba por su primer mandato y se fue aceitando con los años. Desde 2015 esta prensa pasó de la oposición al oficialismo y en lugar de desmontar la entrega criminal que estaba haciendo Mauricio Macri vía endeudamiento, siguió atacando a Cristina. Ahora, de nuevo desde el llano, repetirán, perfeccionado, el ciclo deletéreo.