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El nuevo Gabinete de Capitanich, entre “normandos” y “parrilleros”

Por Cristian Muriel | El escritor y politólogo Jorge Asís acuñó hace algunas semanas las categorías de “normandos” y “parrilleros” para caracterizar los dos posibles caminos que tenía Alberto Fernández de cara a la conformación de su Gabinete: uno de transición o uno definitivo.

Los “normandos” referían al desembarco aliado en Normandía: casi imposible que alcanzaran las playas de Dunkerke; no durarían demasiado en la gestión, agobiados por la presión de la pesada herencia macrista. Los “parrilleros” recomendaban “tirar toda la carne al asador”.

En la previa, las categorías para el Gabinete de Jorge Capitanich en esta primera etapa eran básicamente las mismas. Por eso sonaron guerreros de viejas batallas y jóvenes promesas, pero igual que con la elección de Analía Rach Quiroga como su candidata a Vice, las designaciones dejaron frío a más de un sabihondo.

Hay nombres propios: Juan Manuel Chapo no salió de un repollo; estará a cargo de la cartera más “política” y garantiza claridad en la defensa de los lineamientos de Capitanich; Gloria Zalazar es la muestra de que se viene un vínculo político de alto vuelo con el Poder Judicial, y de que la seguridad tendrá una rigurosa mirada institucional y menos rosca. Sebastian Lifton en Infraestructura era casi un número puesto en la columna vertebral del Ejecutivo: coordinó programas provinciales, fue Subsecretario y finalmente Ministro durante los dos gobiernos de Capitanich, y lo acompaña como Secretario de Gobierno en el Municipio.

Más allá de los rigurosos guiños un poco teatrales como el cupo femenino, la juventud de los funcionarios o su pureza toxicológica, lo que queda claro con este Gabinete es que o los “guerreros de viejas batallas” están siendo reservados para más adelante o, de momento, las gestiones “pesadas” las va a manejar personalmente Capitanich organizando “mesas” de trabajo al estilo de lo que propone Alberto en Nación, además de las paritarias con todos los gremios y los acuerdos de convivencia con las organizaciones sociales. No sería raro porque es su estilo, y en parte lo anticipa con su «marca comunicacional» para la futura gestión: “Chaco Gobierno de Todos”.

Por otra parte, los ministerios poblados de nombres nuevos que remiten a experticia técnica o académica pero carecen de trayectoria política serán posiblemente solapados por los tentáculos de otras carteras o, de nuevo, por la impronta del mandatario provincial.

Tampoco se convocó a algún diputado a integrar la gestión. Y es que ese, en rigor, fue el Primer Gabinete que armó Capitanich, hace algunos meses al conformar las listas, y hace algunos días al aniquilar la fantasía reeleccionista de Eli Cuesta. El Ministerio Legislativo, así como está, está perfecto por ahora y será clave durante los próximos dos años para sostener el programa de gobierno de Capitanich, que viene hasta con reforma constitucional bajo el brazo.

Asumen el martes que viene. Habrá que ver si responden al sambenito de “normandos” y se desempeñan como un Gabinete de transición, quemando prestigio profesional y expectativas políticas en pocos meses para pagar el costo de las decisiones más antipáticas que debería tomar el nuevo gobierno, o si son los “la mejor carne” de la metáfora de los “parrilleros”, e inician el necesario proceso de transformación que esperan los chaqueños.

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