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Se viene el sindicato piquetero, un engendro brillante al que también Capitanich apuesta en Chaco

El próximo 20 de diciembre se lanzará formalmente a nivel nacional el sindicato “para la economía popular” integrado por Somos-Barrios de Pie, CTEP, CCC y Frente Darío Santillán. Mientras avanzan en la unificación de personerías jurídicas podrían sumarse nuevos sellos.

El punto de partida es tan lógico como polémico: representar a los trabajadores informales, a los desocupados y subocupados; en definitiva, a los planeros -aunque no sólo-, pero gremialmente.

Este “paso” es lógico porque ningún sindicato nunca se atrevió a hacerse cargo de los desocupados o de los precarizados. Y es polémico porque suena a institucionalización de la crotera, y porque quien tiró la idea fue Alberto Fernández durante el encuentro que se organizó semanas atrás en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina, es decir, la patronal.

Salvando el hecho no menor de que como gesto de buena voluntad, para negociar un bono de fin de año o cobertura previsional como Sindicato o Unión de Trabajadores de la Economía Social tendrán que renunciar a la logística del corte preventivo, lo bueno es que podrán discutir en una mesa con un ministro o un gobernador, y no en una esquina o en una banquina con un mediador.

Hay un salto cualitativo en esta decisión colectiva, pero nadie sabe si para arriba o al vacío, porque salir del rulo del conflicto perpetuo es también abandonar la lucha perpetua y, tal vez, disolverse o, peor, burocratizarse (cabe aclarar que estas orgas quieren que el Sindicato sea reconocido por la CGT).

Los cuatro sellos que integrarán el sindicato tienen diputados nacionales, provinciales y concejales, y años de trabajo social. Aspiran a ser el segundo sindicato en volumen de asociados del país si se contabilizan los alrededor de 500 mil planeros y cooperativistas que forman parte de los 5 millones que, según la CTEP, están en la economía popular. Los que defienden este paso dicen que es “como fue el Estatuto del Peón en el ’45 con Perón”: el reconocimiento de un nuevo actor económico al que hay que otorgarle derechos.

CHACO

Agremiados o no, este fenómeno, que en Chaco es muy visible desde hace años, el gobernador electo Jorge Capitanich parece haberlo previsto simultáneamente a Alberto y Cristina: organizó reuniones con referentes piqueteros antes y después de las elecciones, les propuso avanzar juntos, coordinar acciones para salir adelante. Por el momento las partes se están midiendo.

En la provincia también hay decenas de pequeños núcleos de personas que no son formalmente piqueteras, que a veces no pasan de un puñado de familias y que ni pasacalles tienen; vecinos de un barrio anegado, trabajadores de un supermercado que acaba de cerrar sus puertas, carreros que también cortan calles y rutas porque el método piquetero trascendió a sus ejecutores naturales y organizados. Si se busca descomprimir los cortes de calle, tener a los piqueteros “genuinos” adentro hará más sencillo individualizar y abordar la problemática de los que están afuera.

EL MINISTERIO PIQUETERO

Capitanich se jacta de haber nombrado un Gabinete joven y con mayoría de mujeres, pero allí también se esconde un dato que vale la pena retener: su autoridad no tendrá discusión (no alcanza con pintar la casa de rosa para conjurar el machirulismo de la política) y eso sugiere que estará al frente de todas las negociaciones con todos los sectores todo el tiempo. También con los movimientos piqueteros.

Asimismo son sintomáticos los sutiles cambios a la Ley de Ministerios. No creó un “Ministerio Piquetero” pero puso a Chapo en Gobierno, y le extirpó a esa cartera el área de Justicia, que quedará en manos de la camarista Gloria Zalazar. Parece el ámbito idóneo para armar las mesas económicas y sociales que después confluyan en un mesón al que también asistan pymes, productores e industriales y, por qué no, para juntar intendentes y avanzar en un proceso de descentralización del Estado que contribuya a potenciar la economía social en todo el territorio.

Para las organizaciones sociales este paso de los cuatro movimientos mencionados más arriba es un punto de inflexión que hay que analizar con la cabeza fría. Si finalmente el “Sindicato” se queda sólo en esas orgas, el avance habrá sido parcial y el conflicto seguirá ardiendo durante 2020.