Revoleando piqueteros | Por Cristian Muriel

Opinión Política Provinciales

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Quien escribe este artículo no puede oír ni sus pensamientos a causa del tronar de los bombos afuera: cientos de personas han marchado hasta aquí, y refugiadas del sol bajo las marquesinas de las fotocopiadoras que rodean Casa de Gobierno, interpretan la perpetua letanía del reclamo no correspondido.

“At my signal, unleash hell”

Coqui y Gustavo se otean desde sus azoteas, a seiscientos metros uno del otro. Sus lugartenientes esperan la menor señal para, como en Gladiador, desatar el infierno. Lo novedoso es que en vez de carpetazos, los líderes peronistas se están revoleando piqueteros. Los mismos que ‘cooptaron’ y financiaron malamente durante los últimos años, que ahora surcan el aire en todas las direcciones como pajaritos de Angry Birds.

Coqui mira por encima de su hombro porque les succionó unos $16 millones en becas y planes a las orgas del gustavismo, o a lo que se presume es la estructura militante rentada y de financiamiento del CER. No confía ni en su sombra. Cada nueva marcha es un ataque inminente. Por eso avisó que a partir de ahora los reclamantes vienen, entregan el petitorio y se van. Además, para eso está armando la mesa social y económica.

Por otro lado, a Gustavo le llegan los excontratados del municipio que limpiaban los baños de las plazas y se quedaron sin becas. Le copan el patio de Palacio. Él les hace saber que no verán un solo peso. La policía los saca carpiendo. El avezado militante del Santa Inés sospecha que los mandó el Montenegrino pero no puede hacer nada. Difunde una gacetilla festiva del Equipo Hábitat para que todos sepan que siguen vivos, resistiendo.

“Vacuna antipiquete”

La fórmula de la vacuna antipiquete de Coqui es, básicamente, un sistema de respuesta temprana para que las demandas de fácil resolución no devengan en acampes. El mandatario piensa que hasta tanto lleguen la tarjeta alimentaria, los bonos a la AUH, el congelamiento de tarifas (y su futura desdolarización) y entre en vigor la emergencia alimentaria, sanitaria y social, que son programas y proyectos para solucionar lo más urgente, habrá que solucionar lo más urgente de lo urgente, si cabe.

A los piqueteros “genuinos” y a los que quedaron entrampados en esquemas clientelares se suma el campo, que plantea que no puede pagar un aumento de las retenciones porque tiene fletes más caros que un sojero santafesino, y aunque le pide al gobernador que interceda ante Nación, arranca con cortes preventivos de rutas nacionales.

La oposición se reagrupa

Finalmente el macrismo en la Cámara de Diputados le advierte a Capitanich que no acompañará la ley de emergencia económica provincial porque “el Proyecto así como está formulado prevé que las deudas del Estado con proveedores de casi $5000 millones sean pagadas con bonos a 10 años”, y otorga al gobernador la prerrogativa de “reubicar, transferir, adscribir y hasta prescindir de trabajadores del sector público contratados antes del 10 de diciembre”, y que los servicios públicos esenciales e impostergables se garanticen mediante contrataciones directas.

Nadie dijo que iba a ser fácil. Lo que no se puede predecir es hasta dónde se estirará el hilo.