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Los empleados judiciales que hayan viajado a Europa tendrán 14 días más de vacaciones

“Hola, soy Troy McClure. Tal vez me recuerden de películas como ‘Apoyamos el paro internacional de mujeres, pero si eres mujer y paras, te sancionamos’ o ‘¿Qué es la Ley de Enganche?’; en esta ocasión les presento ‘Qué cosas no haremos para prevenir el coronavirus’”.

Covid-19 acaba de ser declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud, pero las autoridades de la máxima magistratura judicial del Chaco emitieron un comunicado en el que, literalmente, no se comprometen a hacer absolutamente nada, excepto a estirar las licencias de quienes estén regresando de países con circulación viral. Sí, la Justicia lo hizo de nuevo.

Como otras veces, el compromiso de los “superiores” es meramente testimonial: “Ante la actual situación sanitaria vinculada con el coronavirus (COVID-19), el Superior Tribunal de Justicia del Chaco insta a todo el personal a extremar las medidas de prevención para evitar la propagación de la enfermedad”, arranca la gacetilla, y reitera recomendaciones de la cartera sanitaria nacional, como lavarse las manos, no esturnudarle a la gente a la cara y ante cualquier síntoma llamar al 0362-154876340 de la Dirección de Epidemiología de 08:00 a 20:00.

También rubricaron una Resolución por la que estiran en catorce días corridos, a partir de la fecha de arribo a Argentina, las vacaciones de los agentes que viajaron a países con circulación viral. Hicieron una lista: China, Italia, Japón, Francia, Irán, Alemania, Corea del Sur y España. Lo bueno es que la licencia será con goce de haberes. Lo malo es que los infectados podrían morir.

Cabe recordar que el Poder Judicial tiene decenas de juzgados y dependencias públicas en las que trabajan miles de personas, y por las que circulan otras miles. La mayor parte de la logística de ese estamento del Estado es analógica: los expedientes se llevan de un lado a otro a mano, uno por uno, a veces atados entre sí con piolines (de allí la expresió ‘por cuerda’); los trámites requieren grandes cantidades de firmas, sellos, chequeos y un pasamanos que sorprendería a un no iniciado en el campo de la burocracia occidental; de hecho, las enfermedades respiratorias y las alergias son prevalentes entre los empleados de ese Poder, por el polvo que juntan los archivos que a veces se remontan a décadas entre estanterías enclenques.

Es lamentable que en lugar de promover una desinfección masiva de sus edificios (algunos en un estado de precariedad escandaloso) o un sistema de turnos para organizar el trabajo mientras se implementan medidas de prevención o de control de ingreso y egreso, los magistrados del Superior Tribunal propongan como solución que cada quien se cuide por su cuenta para no contagiar al resto.