David y la música | Por Mónica Persoglia

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Marta y José esperaban su primer hijo con mucha ilusión. Un 18 de febrero nació un bebé de tres kilos y medio. Su nombre fue David, ellos que eran una familia religiosa sabían de la proeza de David, que cuenta la historia cuando venció a Goliat un gigante, tan solo con una piedra. Querían un hijo valiente en la vida.

Cuando David tenía seis meses, en esa época se colocaban la vacuna de la poliomielitis por dosis, una de las dosis estaba vencida, y David enfermó.

A esta enfermedad también la llamaban parálisis infantil, porque atacaba a los niños. Muchos meses estuvo internado David, y venció a la muerte pero quedaron sus piernas flácidas y sin movimiento.

Sus padres, dedicaron su vida a él con los cuidados que demandaba, sabían que no volvería a caminar, pero era muy inteligente y tenía debilidad por la música..

Cuando tenía cuatro años nace su hermanita Juana. Juntos se entretenían mucho tiempo siento Juanita, a la que él cuidaba desde su silla de ruedas y en su falta a veces le daba la mamadera ayudado por su mamá. Se sentía fuerte e importante.

Como mamá Dora se dio cuenta de su sensibilidad por la música y su padre Rodolfo tocaba la guitarra, en los momentos que podía le hacia jugar y reconocer los sonidos de las cuerdas, con lo que David fue creciendo “musicalmente”.

Cuando ya tenía diez años lo llevaron a una Escuela de música, donde David demuestra su inclinación hacia el violín.

Pasaba días enteros ensayando, tocando, tarareando. David se sentía volar con la música era feliz.

Tuvo la oportunidad de tocar en familia y en público, así la conoció a Rosa su compañera de vida, que lo acompañaba con su voz.

Hoy David, es un músico consagrado. No pudo usar sus piernas, pero usó su talento y sus manos.

Realmente lo venció a Goliat.