El 10 de mayo comenzará el lento camino hacia la normalización, pero la cuarentena no se levanta

Economía Editorial Gestión Política Provincia Provinciales Salud
 El 10 de mayo comenzará el lento camino hacia la normalización, pero la cuarentena no se levanta

Hasta el momento el aislamiento obligatorio se flexibilizó al punto de permitir algunas actividades con estrictas medidas de bioseguridad, y a partir de la fecha fijada por los gobiernos nacional y provincial -el 10 de mayo- se incluirán otras, pero la movilidad y la circulación seguirán limitadas, y la Comisión Laboral de Emergencia Sanitaria (CLES), que este lunes se reunió con Capitanich y Chapo, continuará realizando inspecciones en toda la provincia para garantizar el cumplimiento de la normativa vigente, que será actualizada en pocos días con un nuevo DNU.

Hay dos razones de peso para el aislamiento obligatorio: una es ganar tiempo para adaptar la infraestructura del sistema sanitario a la demanda de un eventual pico de pacientes con coronavirus y evitar que éste se vea desbordado, como pasó en países del primer mundo: esa meta está casi cumplida, con fuertes inversiones en los hospitales de cabecera de toda la provincia y la construcción en tiempo récord de un hospital modular de emergencia en el predio del Perrando. La cantidad de camas, de respiradores y de insumos se multiplicó, y los nosocomios incorporaron protocolos de atención que antes no tenían para manejar pacientes de Covid-19 sin dejar de atender al resto.

La otra razón es la curva de contagio de la epidemia: los expertos miden la tasa de duplicación de casos en días para saber si dicha curva se aplana o se eleva. Cuando hay “picos” se ajustan clavijas; cuando hay “pocitos” se respira con alivio, pero lo peor está por venir: la mayor cantidad de casos se verá a partir de junio, y la enfermedad recién empezará a ceder en septiembre/ octubre. Sobre la base de ese cálculo está claro que no habrá un “Día D” en el que todos salgamos a la calle, nos abracemos y organicemos fiestas populares por haber derrotado al enemigo invisible. Será un proceso lento y agotador.

Enfrente hay sectores que por buenas y no tan buenas razones exigen al gobierno nacional levantar la cuarentena, y chocan con la determinación del presidente Alberto Fernández o del gobernador Jorge Capitanich de priorizar “la salud sobre la economía”. Grupos económicos ejercen presión a través de operaciones en la prensa hegemónica, como el “bolo” de que el Gobierno había ordenado soltar a todos los presos.

Tienen intereses económicos “doblemente agravados”, ya que por un lado quieren reactivar la producción, lo que es legítimo pero de momento inaplicable, y por otro son tenedores de bonos de deuda soberana y buscan influir en la renegociación que está llevando adelante la cartera económica nacional: si al Gobierno y a los argentinos les va bien en esa pelea, ellos pierden plata.

La tarea de esos medios es, por tanto, doble: convencer a la comunidad de que lo peor ya pasó y el peligro de nuevas muertes es bajo comparado con el impacto que la cuarentena está teniendo en la economía, y bombardear al gobierno para que levante la cuarentena y para que, de paso, negocie la deuda con baja legitimidad.

La primera tarea, convencer a la comunidad de que no hay peligro, la llevan a cabo subestimando el impacto de la enfermedad en países como EEUU, con 1.212.123 casos y 71.526 muertes en pocas semanas, o de Brasil, nuestro vecino sudamericano, con 116.299 casos y 7.966 muertes. La gestión de la crisis en esos países estuvo marcada por la decisión de Donald Trump y Jair Bolsonaro respectivamente de retrasar el aislamiento obligatorio. Lo contrario a lo que ocurrió en Argentina, que hoy tiene 5.020 casos y 264 muertes. Aún así, para esos medios el problema es Alberto.

En la segunda tarea, bombardear al gobierno para desgastarlo, tienen éxitos y fracasos: lograron poner a la defensiva al Ejecutivo nacional con la imputación de que se estaban “soltando presos”, pero no consiguieron socavar sus altísimos niveles de imagen positiva y aceptación de gestión en tanto, como se señaló antes, los casos de coronavirus siguen contenidos.

Por suerte el interés supremo de la vida humana, y no el interés económico, determina las decisiones de los mandatarios, por lo que este lunes Jorge Capitanich felicitó a los integrantes de la Comisión Laboral de Emergencia Sanitaria: “Ya tenemos el 97% de los requerimientos cumplidos y es una tarea que están llevando con mucha responsabilidad, porque es importante cumplir con los protocolos de bioseguridad, con el objetivo de proteger a las y los trabajadores”.

Se vienen semanas de mucho trabajo para flexibilizar actividades y servicios públicos no esenciales, y habrá muchas operaciones para a) apurar el proceso, y b) desgastar a los dirigentes que lo impulsan. La tarea, de este lado, será seguir bancando lo que se hace bien, y seguir marcando lo que se hace mal.