“Si las condiciones de encarcelamiento en el Chaco son gravísimas, lo son aún más para las mujeres”, sostiene el Comité de Prevención de la Tortura

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 “Si las condiciones de encarcelamiento en el Chaco son gravísimas, lo son aún más para las mujeres”, sostiene el Comité de Prevención de la Tortura

El 28 de mayo se celebra el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer y desde el Comité de Prevención de la Tortura realizaron un informe acerca de las condiciones de acceso a la salud de las mujeres que se encuentran privadas de su libertad en Chaco:

“En el año 2019 un grupo de trabajadoras del Comité de Prevención de la Tortura nos propusimos relevar, indagar y hacer recomendaciones con respecto a la situación de las mujeres privadas de libertad en el Chaco, especialmente las que se encuentran en un mayor grado de vulnerabilidad por estar cursando la privación de libertad en el ámbito de las comisarías”.

“Para esto, utilizamos las Reglas de Bangkok sancionadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) el 21 de diciembre de 2010. Este conjunto de setenta reglas, tienen por objetivo instar a que responsables de políticas públicas elaboren sugerencias para mejorar las condiciones y necesidades de las mujeres privadas de libertad. Parten de la premisa de que varones y mujeres no deben recibir un “trato igualitario”, sino que debe asegurarse un trato diferente bajo leyes y políticas sensibles al género de las personas.”

“En el 2016 en toda la provincia había 86 mujeres privadas de libertad, 36 en el ámbito del servicio penitenciario, 14 en comisarías y 36 con arresto domiciliario. En el 2019, esa cifra se triplicó. Si las condiciones de encarcelamiento en el Chaco son gravísimas y violatorias de los Derechos Humanos, lo son aún más para las mujeres por su sola condición de tales.”

“En nuestra provincia, gran parte de las mujeres encarceladas no tuvieron acceso a servicios de salud o la accesibilidad se vio dificultada por su pertenencia a sectores populares. La problemática se profundiza y agrava en los primeros días y meses de detención, particularmente en el ámbito de las comisarías, donde no está prevista la atención a la salud más que excepcionalmente y frente a una urgencia, como tampoco la alimentación, la provisión de agua potable para el consumo y la higiene que reviste especial importancia en este caso”.

“Con respecto a la salud mental, la respuesta frente a episodios graves sigue siendo la violencia física y la sobremedicalización. La mayor parte de las mujeres privadas de libertad dejan de tener contacto regular y directo con sus hijos, generando el consiguiente agravamiento de estados de angustia e incertidumbre”.

“Desde el Comité se han denunciado en reiteradas oportunidades las condiciones materiales, fundamentalmente el hacinamiento, que padecen las personas, y en especial las mujeres, privadas de libertad en Chaco. Las condiciones de insuficiencia de luz (natural o artificial), la falta de agua caliente para higienizarse, la ausencia de ejercicio al aire libre u otras actividades por períodos prolongados, lo cual, en su conjunto, constituye un trato cruel, inhumano y degradante”.

“El acceso a tratamientos especializados, estudios de baja o mediana complejidad para diagnósticos, la provisión de información y métodos anticonceptivos, u otro tipo de medicación para garantizar la salud integral de las mujeres privadas de libertad, todavía están lejos de ser un derecho del que las mismas gocen en forma regular. Idéntica situación se da con las mujeres que han cumplido sus condenas o que se encuentran transitando otras formas alternativas como las prisiones domiciliarias o las libertades asistidas”.

“Este día tiene por objeto reafirmar el derecho a la salud de las mujeres como un Derecho Humano que debe garantizarse sin ningún tipo de restricción o exclusión a lo largo de todo el ciclo vital, teniendo en cuenta el lugar que las mujeres ocupan en la sociedad, de su capacidad de acceder a los recursos materiales y simbólicos para vivir una vida digna, con igualdad de oportunidades y exenta de violencias. Una vida en la cual la sexualidad y la reproducción, por ejemplo, se ejerzan desde la autonomía y la libertad”.

“Por estos días, en los que hemos visto sacudida nuestra idea e ideario en torno a la salud, la Comisión Interamericana de Mujeres de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha promovido un documento en el que plantea que “la emergencia derivada del COVID-19 está provocando impactos específicos sobre las mujeres y profundizando las desigualdades de género existentes, tanto al interior de los hogares como fuera de ellos, en los hospitales y centros sanitarios, en el trabajo y también en la política. Esta realidad requiere que la participación igualitaria de las mujeres en las decisiones y el enfoque de género sean elementos centrales de las políticas de mitigación y recuperación de la crisis”.

“El mismo señala que “las mujeres privadas de libertad enfrentan una amenaza especialmente grave. El hacinamiento extremo, la inadecuada infraestructura básica y el poco acceso a servicios de salud incrementan tanto el riesgo de contagio como la gravedad del impacto del virus”.”

RECOMENDACIONES DEL COMITÉ AL ESTADO PARA MEJORAR LAS CONDICIONES DE ENCIERRO

“El Comité realizó las correspondientes recomendaciones al Estado que consistieron, por un lado, en garantizar que las prácticas del personal penitenciario cumplan con las políticas establecidas y esto se logra fundamentalmente con capacitación y acompañamiento en la práctica”

“Por otra parte, maximizar esfuerzos para alojar a las detenidas lo más cerca posible de sus hogares e introducir medidas para fomentar y facilitar el contacto de las mujeres con sus familiares, como la ayuda con el transporte o la extensión en la duración de las visitas”

“Y también, asegurar que todas las internas, incluidas las que se encuentran en prisión preventiva, reciban en tiempo oportuno atención médica, accedan a exámenes y elementos de higiene para satisfacer las necesidades propias a su condición y se les garantice la alimentación adecuada y provisión de agua limpia”.

“Con respecto a las consecuencias del encarcelamiento de mujeres en los niñes, se recomienda principalmente garantizar la seguridad, y la protección de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes durante los primeros momentos de la detención de sus madres, entendiendo que el Estado a través de sus agentes es el garante y encarna el sistema de protección”.