Macri no-liberal | Por Mike Luca

Opinión Política Sociedad

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En esta ocasión pretendo profundizar sobre un tema que considero
verdaderamente importante para nuestra sociedad. Vivimos en un país en el cuál
el ámbito político se convirtió en una gran cantidad de ocasiones en la noticia
principal, y ni hablar del tema económico. En nuestra gran nación se produce un
hecho insólito y repudiable, con una lamentable frecuencia: opinamos todos, de
absolutamente todo. El pizzero de nuestro barrio sabe cómo armar el equipo de
nuestra selección nacional de fútbol, el playero de la estación de servicio más
próxima está convencido de tener la perfecta solución para dirigir al país en el
rumbo correcto, y la modelo más llamativa de nuestra televisión sabe una
barbaridad sobre economía. El reino del revés.

Todos estos componentes derivan en un resultado nefasto e intolerable: la
ignorancia. Si bien recordemos que éste concepto indica una falta de
conocimiento en un tema determinado, y no olvidemos que es servicial para
ciertos gobiernos populistas que disfrutan de esta tendencia, ya que al tener a una
sociedad ignorante, es mucho más sencillo manejarla “a gusto y piacere”,
prometiéndoles paraísos inexistentes, realidades opuestas y obligándolos a
compartir un mismo pensamiento. Una de estas creencias tan naturalizadas en
este último tiempo fue fundamentada por la frase: “el gobierno de Macri es neoliberal”. Este es un dicho muy difundido entre los principales opositores al actual
gobierno, ya que siempre que el país está regido por un partido con ideologías
diferentes a la oposición, suele dedicarle esta palabra con frecuencia. Igualmente
agradezcamos que, por ahora, este será el primer gobierno no peronista que logre
terminar el mandato de manera democrática, sin antes recibir ningún golpe de
Estado. Por ende me veo obligado a refutar esta teoría cuánto antes, pero con
informaciones verídicas y confirmadas por organizaciones especializadas. Porque
cómo siempre me dice un querido amigo: “primero siempre van los datos”.

Comencemos por el concepto en sí de “neo-liberal”, este término surgió en el año
1938 de la mano del sociólogo y economista alemán Alexander Rüstow en el
Coloquio Walter Lippman, el nacido en el país teutón uso esta palabra para
diferenciar el liberalismo moderno del clásico, y para oponerse a la economía:
“dejar hacer, dejar pasar”, cuya principal ideología se basa en la libertad
individual de elección y acción, y también en la mínima intervención estatal. El
economista consideró que este sistema fracasó con la caída de la bolsa de Wall
Street en el año 1929. En la década del 70’ se usó este término también para
referirse a los economías de la escuela de Chicago, y en los 90’ para referirse al
conocido “Consenso de Washington”. Con el liderazgo de los políticos Ronald
Reagan y Margaret Thatcher. En la literatura no existe este concepto, es
totalmente erróneo. Principalmente porque no existe una “nueva libertad”. Hay libertad cómo
en países capitalistas, o no existe la libertad cómo en países
socialistas, cómo por ejemplo en Cuba, Corea del Norte o en la antigua y
despreciable Unión Soviética. Por ende, es una completa falacia tildar a nuestra
última dictadura cívico-mílitar cómo “neo-liberal” o “liberal”, ya que en ningún
momento se respetó el proyecto de vida de las personas.

Retomando la idea, los contrarios a Mauricio Macri tildan al gobernante de
“capitalista”, por haber nacido en una familia con una buena posición económica,
poseedora de una gran cantidad de empresas. Una idea sin argumentos
consistentes y carente de fundamentos reales. Por eso creo trascendental plasmar
algunos datos, fácilmente chequeables: el oriundo de la localidad de Tandil
decidió agrandar el tamaño de nuestro Estado, alcanza con hablar de la cantidad
de asignaciones universales (AUH) o el gran número de subsidios otorgados de
manera desmedida. Hay más planes sociales que empleados en el sector privado
formal, recordemos que el único sector que genera riqueza es éste. El sector
público vive a costas de lo que genera el privado. Tenemos nueve millones de
trabajadores en el ámbito privado y 21 millones en el público. Algo anda mal. Y
no sólo eso, existen más planes sociales que lo que suman todos los
asalariados del sector privado y todos los del sector público juntos. Volviendo
a los datos, tendremos que hablar también de la regulación de la economía (un
ejemplo fue el reciente congelamiento de precios), una medida alejada del
liberalismo, ya que es totalmente intervencionista, estaría bueno igualmente
que le preguntemos a nuestros hermanos venezolanos sobre esta aplicación en
la economía.

Para ser más concretos y no pecar con la extensión. El gobierno de Mauricio
Macri no achicó el Estado, reguló más a la economía, aumentó impuestos
(tenemos 163 y 69.000 regulaciones), esto nos permitió ocupar el puesto 169
en el ranking por pago de impuestos, según el Doing Business 2019, 169 de
190 países medidos, siendo el segundo país con más impuestos a empresas.
Mantuvo las leyes laborales en las cuáles adoptás a un empleado, más que
contratarlo. Tomó deuda externa (pacto con el FMI) y nos encontramos en el
puesto 148 en el ranking de libertad económica (empeorando cuatro puestos
con respecto al año pasado). Argentina produce alimentos para 400 millones
de personas, el Estado impone una carga fiscal del 60%, privándole de comer
a 200 millones de personas, es completamente inadmisible que tengamos un
35% de pobreza. Y ni hablar de los últimos “precios esenciales”, similares a los “precios
cuidados” de la época Kirchnerista. Por último, la gran gota que revalsó el vaso fue “la
restricción a la compra de dólares”, similar al famoso cepo de la última etapa K. Con el
agregado de que esta vez, se publicaron en el Banco Central los nombres, apellidos y DNI
de todas las personas que compraron más de diez mil dólares. Inaceptable.

Finalmente, observando los datos expuestos, puede resumirse al gobierno de
Mauricio Macri cómo social-demócrata y hasta con políticas similares al
kirchnerismo (salvo por la ausencia, hasta ahora, de causas por corrupción).
Lo importante con todo esto es que los argentinos no nos dejemos engañar por
lo que suena lindo en nuestros oídos, lo fundamental siempre es informarse lo
más posible e ir sacando nuestras propias conclusiones. Finalizo con una frase
del gran Jorge Luis Borges: “Hay que elegir con cuidado a nuestros enemigos,
porque uno termina pareciéndose a ellos”. Por ende, quizás, Macri debería
haber tenido en cuenta esta expresión del reconocido escritor argentino.

(*) Periodista.