Murió detenido en Sáenz Peña Gómez Sosa, el supuesto falsificador de la firma de Roseo

Policiales y judiciales
 Murió detenido en Sáenz Peña Gómez Sosa, el supuesto falsificador de la firma de Roseo

Nidio Enrique Gómez Sosa murió a sus 39 años en el Complejo Penitenciario II, de Sánez Peña el pasado viernes 5 de junio. Fue el cuarto implicado en el crimen de Roseo y su cuñada, estuvo prófugo ocho años, lo detuvieron en septiembre del año pasado cuando lo encontraron en su ciudad natal, San Luis del Palmar, Corrientes.

Según denuncia su abogado defensor  Hugo Arturo Salmon, Gomez Sosa era HIV positivo y había padecido un ACV. Al momento de su detención había sido alojado en la Comisaría Segunda de Sáenz Peña “donde no recibió tratamiento médico y su estado fue empeorando paulatinamente”. Allí permaneció hasta el día anterior a su muerte, afirma Salmón, cuando lo trasladaron a la Alcaidía saenzpeñense, pero por su deteriorado estado de salud “ya nada podía hacerse para salvar su vida”.

Gómez Sosa fue durante algún tiempo un interrogante en la investigación judicial. Fue recordado por el único sobreviviente de la masacre como “uno con la voz afeminada”. Lo cierto es que Gómez Sosa, Salvador Borda y Claudio Gomez compartieron celda en Corrientes cuando Menocchio estuvo preso por otro crimen, el de Claudio Nozzi. Al recuperar la libertad Menocchio los reclutó a los tres. En 2013 Gómez Sosa seguía prófugo, mientras Menocchio, Gómez (a secas) y Borda recibieron condena a perpetua. Poco después Claudio Gómez se fugó de la Alcaidía de Villa Barberán y se pegó un tiro al ser cercado por la policía.

La investigación policial posterior al crimen de Roseo llegó a allanar un local comercial en San Luis del Palmar perteneciente a Gomez Sosa, allí encontraron 20 hojas de garabatos que ensayaban la firma de Roseo. Finalmente Gómez Sosa fue sindicado como “el tipo de la voz afeminada que practicaba la firma de Don Manuel”.

Los restos de Gómez Sosa todavía permanecen en la Alcaidía, no fueron aún restituidos a su familia: su madre ciega y su padre enfermo “que no tienen recursos para traslados”, según explica el abogado defensor. “Gomez Sosa fue otra víctima de las inhumanas condiciones de detención de las Comisarías”, y murió sin ser juzgado por su supuesta participación en el crimen de Roseo y su cuñada.