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El valle de inundación del río Negro es un todo | Por Paulino Moreno

Queremos conocer los proyectos que se proponen sobre el sistema fluvio-lacustre del valle de inundación del río Negro, en el área Norte. Entendemos este sistema como un TODO, no solo la ribera del río. Debemos asumir que es un sistema absolutamente vulnerable y frágil. No queremos que la historia se repita, con la misma fragmentación que no lo respeta como conjunto, con la misma apropiación del espacio público por parte del sector inmobiliario financiero, y hasta con los mismos actores políticos, comerciales y sociales.

Podríamos analizarlos desde muchas dimensiones.

La cuestión Dominial

Desde 1994 está contemplada la preservación de los ríos, con uno de sus elementos fundamentales que es la LINEA DE RIVERA. Las líneas de ribera de ríos y lagunas fueron determinadas ya en la resolución del APA 1111 en el 98. Según el código de aguas del Chaco, esta línea de ribera no se puede modificar y delimita el espacio público del privado. Solo si hubiera crecientes más grandes se podría elevar la línea, nunca bajarla.

Lo que usa el APA llamando “compensaciones” de cada proyecto individual, es una fragmentación de este sistema fluvio-lacustre del valle de inundaciones del río Negro. Con esto no están considerando los múltiples cambios por fuera de esa porción analizada.

La compensación de línea de ribera es solo una estrategia de especulación inmobiliaria, que sirve para apropiarse de mas territorio. El ejemplo que podemos citar es en el barrio privado La Ribera, donde a través de este eufemismo consiguieron cinco hectáreas más en el emprendimiento. Incluso el Shopping está sobre el cauce abandonado que es del dominio público a pesar de los amparos presentados que no pudieron frenar la apropiación del espacio.

Sobre el dominio público no es posible hacer compensaciones, porque es inalienable e imprescriptible y está fuera del comercio. Entonces lo que se está haciendo es ilegítimo. Estos territorios nunca pueden perder el carácter de dominio público. El Estado entonces debería conseguir abogados especialistas en estos temas y juntar toda la jurisprudencia que hay en Argentina para dejar demostrado que el interés colectivo está por encima de la propiedad privada.

La cuestión Urbanística

Consideramos que en esta zona se debe evitar cualquier desarrollo inmobiliario. Un ejemplo de barrio cerrado de baja densidad como La Ribera (que puede tener hasta dos plantas), incumplió con la tan mentada arquitectura palafítica, construyendo por debajo de la cota máxima tanto en las viviendas como el hotel, e impactó en el territorio privatizando el borde del río del cual podríamos aprovechar el camino de sirga.

Los proyectos urbanísticos que se fueron aprobando alrededor de lagunas, que hoy están totalmente confinadas por la urbanización, han sido aprobadas particularmente, por fragmentos que seguramente en ese pedacito era coherente. Sin tener en cuenta una visión de conjunto, destrozaron el sistema lacustre, separándolo del río Negro… Hoy no queremos repetir la historia en lo que queda del sistema de paleo-cauce del río Negro, en los proyectos de “Costa Norte” y “La escondida”.

La cuestión Hídrica

El proyecto de Sabín y Colectora gestionado por Wernier (cuyo inicio de obra fue clausurado hace unos días) esta emplazado en una gran pileta que retiene el agua de lluvia. Es muy grave que se habilite porque está ubicado sobre la alcantarilla de la avenida Sabín, donde deriva el desagüe de toda la zona Norte por encima de la ruta Nicolás Avellaneda, que hasta hoy no tiene resuelto los desagües pluviales. En días que lluevan mas de 100 mm, todos estos barrios construidos por el Estado quedarán bajo agua.

Si miramos la planimetría de la Resolución 1111/98 está en “zona roja”, está prohibida para la urbanización. Esta zona es el espacio para evacuar agua durante las inundaciones, y tiene que estar libre.

El manual operativo del dique del río Negro dice que la cota máxima es 49,50, a partir de allí se demarca la línea de riberas. El nivel agua llegaría a esta cota cuando las bombas del Dique no puedan desagotarla, con efectos combinados de crecidas del Paraná y grandes lluvias. Entonces este espacio de zona roja está reservado como lago o valle de inundación, no es para urbanizar. Si las crecientes y lluvias son mayores el agua va a llegar hasta allí, y lo que se urbanice impedirá el escurrimiento.

La cuestión Ecológica

No queremos que se repita el proceso que tiene como patrón de organización del espacio al sector inmobiliario-financiero, sobre territorios que históricamente fueron desvalorizados y considerados zonas marginales por ser pajonales, áreas inundables cuyo valor económico en el mercado era muy bajo. Aquí el sector político gubernamental facilitó que pudieran apropiarse de grandes territorios, y a la vez que propició la construcción de barrios cerrados sin las normativas correspondientes como el estudio de impacto ambiental, para que estos emprendimientos degraden lo menos posible los humedales. Nuestros humedales no deben están sujetos a los procesos de urbanización en atención a los servicios ECO-SISTEMICOS que ofrecen. El concepto de bien común da cuenta que los recursos de la naturaleza nos pertenece al conjunto de la sociedad, va mucho más allá del derecho de propiedad o lo que pueda alegar el propietario del suelo.

Paulino Moreno es arquitecto y forma parte de la Agrupación eco-deportiva y de turismo aventura “La Juntada de los Sábados”.