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Todos quieren ser Lanata | por Marcela Acuña

Me dijo una vez mi viejo: “Se prohíbe lo que no se conoce”, creo que en estos tiempos vamos un poco mas allá de las prohibiciones: caemos en las estigmatizaciones reiteradas para deslegitimar al otro con o sin mala intención.

“Piqueteros de mierda, negros de mierda, tírenle una pala, planeros”, etcétera. Y pasamos al otro plano: “los piqueteros te obligan”, o sea que si trabajan y concretan obras es porque andamos con un látigo y así nos convertimos rápidamente en explotadores de personas (negros de mierda que no quieren trabajar), apareciendo entre otras diferentes clasificaciones como: “hacen casas pero explotan gente”; “las venden”, “las hacen mal”, “le sacan plata”.

Esa es la lógica permanente de las redes sociales: somos los señalizados por un círculo mediático que instala esas caracterizaciones; en las redes sociales nadie lo pone a los Macri en el mismo plano; es más: Macri es el ejemplo a seguir; nadie muestra las consecuencias del plan económico y sus responsables, los miles de desocupados y generaciones de desnutridos y jóvenes sin futuro; nadie cuestiona porque el poder mediático es eso justamente: el poder de ser una mierda y mostrarlos como flores perfumadas.

Se perdió la objetividad en materia periodística. Todos quieren ser Lanata y viven pegados a un estilo de periodismo barato que forma una sociedad sin espíritu crítico real.

La crítica es buena, pero cuando caemos en la utilización de la injuria como mecanismo de informar vamos sembrando un autoritarismo legitimado por personas que ignoran la realidad.

Hablamos de los jóvenes pero cuando toman protagonismo hay un ataque sistemático hacia ellos, no midiendo las consecuencias.

Repudio totalmente esa acción permanente de determinados portales; una cosa es la crítica, otra es la ofensa pública permanente.

No voy a reproducir en mi muro ninguna ofensa personal a nadie, ni de nadie, porque no admito esa lógica típica de las personas que se creen superiores al estilo Hitler, y que por lo general se escudan en falsos conceptos religiosos.

Soy católica, creyente, tengo mucha fe, y esa misma fe es la que ilumina mi andar y no me permite ofender y sí defender a cada persona cuyos derechos son vulnerados, por la sencilla razón de que estoy en un espacio donde vivimos soportando estigmatizaciones de todo tipo de los poderosos.

Estoy convencida de que el verdadero cristianismo que nace de los profetas, de Jesús de Nazareth, es el ejemplo del socialismo que necesitamos para ir modificando la sociedad capitalista.

La solidaridad siempre; nunca el silencio. Lucha política sí; ofensas personales no. Hay mucho por luchar, no tengamos posiciones macristas de permitir los ataques personales a nadie.

Por eso siempre estaremos abiertas a la solidaridad de todos aquellos que son atacados en sus derechos. Jamás seremos indiferentes porque sencillamente somos MUJERES AL FRENTE DEL MOV. SOCIALISTA EMERENCIANO.