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Huella de Carbono | Por Gabriela Rearte

Hoy en día tenemos herramientas, las cuales podemos acceder a través de internet, que calculan el daño que le ocasionamos a nuestro planeta con nuestro estilo de vida, siendo así una de ellas la Huella de Carbono. Es un indicador ambiental que suma la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero que produce el ser humano al fabricar un producto o al realizar actividades diarias. Es la huella que dejamos en el planeta, se expresa en toneladas de CO2 emitidas y está relacionada directamente con el cambio climático.

Para calcular la emisión se tienen en cuenta el ciclo de vida de todos los productos/actividades: desde el conseguir la materia prima- lugar, forma y tipo de explotación del recurso y su mano de obra-, su fabricación-uso de recursos no renovables y producción de residuos tóxicos-, transporte –cadena de intermediarios-, uso – consciente o derroche- y su gestión como residuo –¿existe gestionamiento de basura en la localidad donde vivo?-.

Ambos indicadores, junto con la Huella Ecológica, surgen por el resultado del incremento de las actividades humanas en un 5/7veces desde los años 70, de la necesidad de vivir bien y dentro de los límites de la naturaleza, respetando a los demás seres vivos del planeta.

Ya no ignoramos el daño que nos ocasiona nuestro estilo de vida, a nosotros y al planeta en general. Ahora somos conscientes de ello, y a partir de este momento inicia nuestra transición, nuestro cambio de hábito y de consumo responsable.

Te invitamos a analizar tu consumo, desde la birome con la que escribís, la ropa que te viste hasta el tomate de tu ensalada.

Gabriela Rearte es saenzpeñense, nómade, autogestiva, autodidacta, cocinera, permacultora y activista ambiental.