“No cometí ningún acto ilegal”, dijo Vizcarra, pero el Congreso seguía debatiendo su destitución

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El presidente de Perú, Martín Vizcarra, afirmó hoy que su comportamiento es el “correcto” y que no cometió “ningún acto ilegal”, al defenderse ante el pleno del Congreso que debatía esta noche con vista a votar si lo destituye.

“Me presento aquí ante ustedes, a pesar de que muchas personas me dijeron que no lo hiciera porque mi presencia podría avalar un procedimiento que no respeta la ley”, indicó el mandatario.

“Es importante darle una señal a la población que nuestra democracia debe ser fuerte; a pesar de las opiniones, y las discrepantes, lo más importante es venir a dar la cara”, añadió.

El parlamento unicameral peruano debatía esta noche de manera remota la moción de vacancia aprobada la semana pasada y avalada ayer por el Tribunal Constitucional (TC), que denegó una medida cautelar pedida por el gobierno para suspender el proceso.

Tras el debate, los legisladores deberán votar si destituyen al mandatario.

El viernes pasado, una mayoría simple aprobó la moción de vacancia que inauguró el juicio político tras la presentación de una serie de grabaciones en las que supuestamente Vizcarra pide a dos asesoras que mientan ante una comisión que investigaba la contratación aparentemente irregular de un cantante.

Analistas y medios de comunicación advirtieron que el Congreso estaba lejos de reunir la mayoría especial de 87 votos necesaria para destituir a Vizcarra, incluso en el caso de que todas las bancadas que no anticiparon su decisión resolvieran apoyar la vacancia.

“Reconozco que es mi voz, lo que de ninguna manera voy a aceptar son las acusaciones que se me realizan y la forma tendenciosa en la que se viene presentando la información” porque “son audios de los cuales no se demuestra su validez” y no fueron “peritados ni contrastados”, dijo Vizcarra ante el parlamento.

Luego, su abogado, Roberto Pereira, pidió a los legisladores en su alegato que “se desestime el pedido de vacancia por la causal de incapacidad moral” porque es evidente que la moción carece “de una mínima elemental tipificación de los hechos”.

“Para poder quebrar la voluntad popular, para sacarlo del cargo, tienen que ser hechos absolutamente objetivos y graves”, agregó.

Tras hacer su descargo, Vizcarra viajó a Trujillo, la capital del departamento norteño La Libertad, desde donde pidió a los congresistas que pensaran “en su región, en las deficiencias de su región” y los exhortó a trabajar “juntos para forjar el desarrollo”, sin postergar “las decisiones” necesarias.

La ley no obligaba a Vizcarra a defenderse personalmente, pero igual lo hizo junto a su abogado, Roberto Pereira Chumbe, tras el pedido público de ocho de las nueve bancadas del Parlamento para que diera explicaciones.

El debate propiamente dicho comenzó a las 11.30 (13.30 en la Argentina) y tres horas después pasó a cuarto intermedio hasta las 16 (18 en la Argentina). Los congresistas disponían de cinco minutos para expresar su posición y la sesión transcurría con fluidez.

No obstante, pese a que el presidente del Congreso, Manuel Merino, dijo que la discusión duraría cuatro horas, a las 19 (las 21 en la Argentina) ya había cumplido seis horas y acababa de comenzar el turno de los jefes de bancada, luego de las exposiciones individuales de los legisladores.

De hecho, el congresista Ricardo Burga dijo esta tarde a la radio RPP que no podía precisar a qué horario se votaría y recordó que el reciente debate del voto de confianza -finalmente denegado- al jefe de gabinete Pedro Cateriano se prolongó “hasta las 6 de la mañana”.

Si Vizcarra fuera destituido a siete meses de las próximas elecciones presidenciales, debe asumir el gobierno Merino, un opositor de bajo perfil muy poco conocido por los peruanos.

Perú es por lejos el país del mundo con más muertos por coronavirus cada 100.000 habitantes, según la Universidad estadounidense Johns Hopkins, y se encamina hacia la segunda recesión de la región, solo superada por Venezuela, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de la ONU.

Desde que fuera admitido en la Constitución en la reforma de 1993, es la cuarta vez que se puso en marcha un proceso de vacancia de un presidente, y la tercera dentro del actual período quinquenal de gobierno.

El primero se produjo en 2010 y derivó en la destitución de Alberto Fujimori, quien días antes había renunciado al cargo desde Japón.

El antecesor de Vizcarra, Pedro Pablo Kuczynski, fue sometido a dos procesos de vacancia en tres meses y tras salir airoso del primero, en diciembre de 2017, renunció en marzo de 2018 para evitar ser destituido.

Entonces fue sucedido justamente por el mandatario hoy juzgado, que era su primer vicepresidente.

Asimismo, este Congreso es el segundo del actual período y fue elegido en las urnas en enero pasado, luego de que Vizcarra disolviera el anterior en septiembre de 2019, en uso de la facultad constitucional que le permite hacerlo si el parlamento deniega la confianza al gabinete por segunda vez dentro de un mismo mandato.