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¿Va a ser… habrá más… malas ondas o verdad? | Por Mónica Persoglia

No se sabe si es una advertencia, una realidad para prepararse, resignarse a lo que es un final anunciado.

Se avecina el verano con su altas temperaturas, no es momento de comenzar a lamentarse sino de preparar lo más que se pueda las condiciones para soportar o simplemente vivir sin estar en riesgos de deshidratación u otros.

Quienes tienen un grado de poder adquisitivo optan por los aires acondicionados, pero ya comenzaron las amenazas de los cortes de luz. La pregunta es si se está trabajando para que eso ocurra con la menor frecuencia posible.

Hubo una temporada en que los cortes eran programados y diarios, y la gente se sentaba en las veredas a “apantallarse”. Modalidad que por la violencia reinante ahora puede hacérselo detrás de las rejas. Los tiempos cambiaron, los edificios tienen su estilo de vida, y pueden hasta no funcionar sus ascensores.

El otro grupo, el de la periferia, que no tiene aire , ni ventiladores, sus viviendas precarias son víctimas tanto del calor como del frío. Como también del hambre y patologías producto de la falta de agua. Ellos, ¿tendrán agua?

Mirando el ombligo de la pandemia, se dejaron de tomar en cuenta sus viviendas, que algunas antes se las pintaban con cal por las vinchucas. Agentes sociales trabajaban con ellos para organizarlos grupalmente en mejorar sus hábitat y hasta instalar sus baños precarios con algún margen de higiene.

Ahora son más, esto no quita que se trabaje por lo que está y vendrá. El verano tiene fecha de llegada, el calor se irá según su temperamento.

Se pueden dar orientaciones y hasta consejos para paliar el verano: el consume de líquido, como dar sombras, no quitar los arboles!!!!!

La deshidratación y las diarreas son comunes en estas épocas , no hay necesidad de anunciarlas, sí tratar de evitarlas.

La alimentación, tan importante como el agua, tendría que ser la prédica de las huertas familiares o comunitarias como se ocupó en un tiempo el Inta.

Es un trabajo social, hay quienes lo hacen voluntariamente, pero también es oarte de la responsabilidad del Estado. Dar agua. Cuidar el agua.

Trabajemos con esperanza, que es lo último que se pierde.