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Se cumple un año de la victoria del Frente de Todos en las elecciones presidenciales

El Frente de Todos (FdT) -la coalición electoral que nuclea al Partido Justicialista, Unidad Ciudadana, el Frente Renovador y espacios progresistas- cumple el martes su primer aniversario de la victoria en las elecciones generales que llevó a la presidencia de la Nación a Alberto Fernández, acompañado en la vicepresidencia por Cristina Fernández de Kirchner, binomio que logró el 48,24 por ciento de los votos.

«Volvimos», era la consigna que aquel domingo de octubre dominaba los mensajes de los dirigentes y militantes del FdT que celebraban no solo el triunfo en las urnas, sino haber logrado la tan declamada unidad del peronismo y otros partidos del campo popular y así haber vencido a Juntos por el Cambio, la alianza entre el PRO, la UCR y la Coalición Cívica, que buscaba la reelección de Mauricio Macri.

El Frente de Todos logró en esos comicios un hecho único desde la recuperación de la democracia en 1983: derrotar a un presidente que se postulaba en búsqueda de un nuevo mandato. La dupla Macri-Miguel Angel Pichetto alcanzó el 40,28% de los votos.

Casi 13 millones de votos cosechó el FdT logrando el triunfo en primera vuelta, lo que significó el cumplimiento del objetivo principal de los armadores del FdT: ganarle al macrismo que gobernaba la Nación y la provincia de Buenos Aires, un distrito fundamental para ganar las elecciones porque representa más del 40 por ciento del padrón a nivel nacional.

Con la aceptación de la derrota de Macri pasadas las 22, el búnker emplazado en el Complejo Cultural C, ubicado en el barrio porteño de Chacarita, estalló de alegría y minutos después aparecieron en el escenario los principales referentes: Alberto Fernández, Cristina Kirchner, Sergio Massa, Malena Galmarini, Máximo Kirchner, Eduardo De Pedro, Axel Kicillof y Verónica Magario, entre otros.

En plena euforia por la victoria, el entonces presidente electo aclaró: «Sepan que la victoria no es solo nuestra sino de todos porque el Frente de Todos nació para incluir a todos los argentinos».

Durante su discurso de aquella noche, Fernández sostuvo: «Vamos a construir la Argentina igualitaria que soñamos. Ese es el compromiso que asumo y ojalá que quienes sean nuestros opositores en estos cuatro años sean conscientes de lo que nos han dejado y nos ayuden a reconstruir el país de las cenizas».

El triunfo electoral del Frente de Todos coincidió con el 9no. aniversario de la muerte del expresidente Néstor Kirchner, por lo que Cristina Kirchner señaló: «Estoy muy contenta, nunca pensé que algún día para esta fecha iba a estar tan contenta», al recordar a su esposo fallecido en 2010.

En ese mismo mensaje, la actual Vicepresidenta pidió «a todos los hombres y mujeres de distintas vertientes del campo nacional popular que nunca más rompan la unidad que se requiere para enfrentar estos proyectos neoliberales que tanto dolor han causado».

La construcción del Frente de Todos, que concluyó con la victoria en primera vuelta y la vuelta al poder del peronismo, no fue un camino fácil ni rápido, sino que tuvo varios pasos, muchas contramarchas y peligró en varias oportunidades, pero tuvo un hecho que es considerado por muchos dirigentes políticos oficialistas y opositores como «una jugada política estratégica» que definió la elección.

Esa movida de ajedrez en el tablero político nacional fue la decisión de Cristina Kirchner de no competir por la presidencia y elegir a Alberto Fernández, quien había sido el jefe de Gabinete durante la gestión de Néstor Kirchner y, tras un período de distanciamiento, se había producido un acercamiento y la recomposición del vínculo entre ambos.

El 18 de mayo del año pasado, cuando la exmandataria anunció que no sería candidata a presidenta, el contexto político era muy diferente al que se configuró luego, con la conformación del Frente de Todos que terminó compitiendo en las elecciones primarias de agosto, en las que superó por más de 15 puntos a Juntos por el Cambio.

A menos de 3 meses de las PASO, el peronismo continuaba dividido ya que en el entonces llamado Frente Patriótico -que buscaba la unidad del campo popular- solo había conseguido sumar al PJ, el kirchnerismo, el Movimiento Evita y a Proyecto Sur de Fernando ‘Pino’ Solanas, pero todavía quedaban muchos sectores justicialistas afuera del armado político.

Sin embargo, tras el paso al costado de la expresidenta, rápidamente se produjo un efecto cascada y uno a uno fueron sumándose al nuevo espacio que todavía no tenía nombre.

Los primeros en alinearse detrás del binomio Fernández-Fernández fueron los gobernadores peronistas -menos el cordobés Juan Schiaretti- que habían especulado con integrar un espacio justicialista alejado del kirchnerismo denominado Alternativa Federal.

La operación retorno de los gobernadores peronistas al PJ fue un trabajo de hormiga que realizó el propio presidente del Partido Justicialista, José Luis Gioja, junto al exgobernador pampeano Fernando Marín, ya que fueron los encargados de convencer a cada uno de los mandatarios provinciales.

La última pieza clave para el armado del FdT fue la incorporación de Sergio Massa, que luego de varios meses de reuniones con Máximo Kirchner y Eduardo ‘Wado’ de Pedro y la insistencia del entonces gobernador pampeano Carlos Verna, se reunió con Fernández en las oficinas que tenía el candidato presidencial en la calle México, del barrio de San Telmo.

Horas antes de presentarse las alianzas, café mediante, se selló el acuerdo entre Fernández y Massa, quien explicó: «Hace tiempo que una gran parte de nuestra sociedad espera que nos unamos para salir adelante».

El primer aniversario del triunfo del FdT se da en plena pandemia de coronavirus, y con una gestión de gobierno abocada a resolver los problemas sanitarios que genera, un escenario inimaginable hace un año atrás cuando la euforia del triunfo electoral dominaba a los dirigentes del espacio.