Press "Enter" to skip to content

Etrevista | «Néstor fue parte de una generación épica», afirma ‘Topo’ Devoto, autor del libro sobre Kirchner

Militante, publicista y productor cinematográfico, Jorge “Topo” Devoto conoció a Néstor Kirchner en 1987, cuando intentaba ser intendente de Río Gallegos, y acompañó el derrotero que ese dirigente de Santa Cruz siguió por la política hasta llegar a la Presidencia de la Nación en los críticos días que Argentina atravesaba a principios del siglo XXI.

Le propusieron escribir varias veces un libro sobre Kirchner, pero decidió que “lo mejor era abrir el juego y reunir varios testimonios”, y así nació la idea de elaborar “Néstor, el hombre que cambió todo”, una compilación que historias en primera persona sobre el expresidente.

“Néstor me sigue cambiando. Es parte de una generación épica, la que hizo política en los años ‘70 y estaba dispuesto a dar todo por cambiar la realidad. Es algo que reivindico desde mi historia como militante. Él era uno de nosotros”, señaló Devoto en diálogo con Télam.

Con 45 testimonios, entre los que se destacan los aportes del presidente Alberto Fernández, exjefe de Gabinete del gobierno de Kirchner; el papa Francisco, Evo Morales, Rafael Correa, Hebe de Bonafini, Estela Carlotto, Taty Almeida, Víctor Hugo Morales y Alejandro Dolina, entre otras personalidades de la política, la cultura y el sindicalismo, la obra se propone como “un homenaje coral” a diez años de la muerte de un hombre que dejo una huella en la política argentina.

¿Desde cuándo se venía gestando la idea de hacer este libro?
Hace tiempo que lo venía masticando, era una idea que estaba ahí, dando vueltas desde hace unos años. Hasta que unos amigos de la editorial Planeta me propusieron hacer un libro de historia de vivencias con Néstor, pero me pareció que si lo hacía iba a ser algo muy parcial. Por eso me pareció que lo mejor era abrir al juego y permitir que todos los que lo conocieron hicieran un aporte. Así es cómo están Alberto Fernández, que lo acompañó como jefe de Gabinete, pero también amigos de militancia y la vida como Carlos Kunkel, José María Salvini y Pablo Grippo.

También hay en el libro un testimonio del Papa Francisco
Sí, tuve vínculos con él. Nos reunimos varias veces entre 2004 y 2005 y le mandé un correo para saber si estaba dispuesto a hacer un aporte. A los dos días me contestó y me propuso sumar la homilía que pronunció el día de la muerte de Néstor y acompañó ese testimonio con una carta. La idea era hacer un libro amplio, con varios testimonios.

¿Cuál le parece que es el testimonio más emotivo?
Hay varios. Está la historia de Juan Cabandié, la de Wado de Pedro, el Cuervo Larroque y Victoria Montenegro. Ellos son importantes porque indican el buen vínculo que Néstor tenía con la juventud y el valor que le daba. También está Pedro Savorido, que lo recuerda desde el humor, que era un aspecto siempre presente en la historia de Néstor.

También figura su historia
Sí, bueno. Cuento cómo lo conocí. Un compañero, Dante Doguera, me habló en 1987 que ‘un compañero de los ’70 que estaba en Santa Cruz quería ser intendente de Río Gallegos’. La verdad que era un lugar del que no tenía buenas referencias. Mi viejo había hecho la colimba ahí y me contaba que había viento, frío y un paisaje que no le gustaba nada. Me tomé un avión para allá que salió a las 5 de la mañana. Llevaba un papel con el nombre del tipo. Kirchner, era impronunciable. Hicimos una escala en Comodoro Rivadavia y subió un flaco alto, desgarbado que encaró para la fila de asientos donde estaba yo y se me paró al lado. ‘Ese asiento es mío’, me dijo. El avión estaba con un montón de lugares y se sentó justo ahí, se me puso al lado y empezó a sacar un montón de papeles, cosas del peronismo, la juventud. Entonces, me animé, y le pregunté. ‘perdoná, ¿vos sos Kerner?. No Kirchner, y vos sos ‘el Topo? Sabía quién era. Ahí empezó el vínculo con Cristina, Máximo y Santa Cruz. Hicimos la campaña para intendente, Néstor ganó por 111 votos y seguimos después cuando quiso ser gobernador, recorrimos la provincia, la estepa, haciendo distancias larguísimas en auto, cientos de kilómetros. Él se paraba en las estaciones de servicio, hablaba con la gente, los camioneros, con grupos de diez, quince tipos. Y decía que así, de esa forma se acercaba, que todo sumaba, que algo les dejaba picando. Esa lógica la siguió durante toda su carrera política.

¿Cuáles son los testimonios que faltan y le hubiera gustado sumar?
Varias personas me dicen que debería estar este o el otro. Por falta de tiempo o porque tardaron en contestar no entraron José Luis Rodríguez Zapatero, Fernando Lugo y Lula. Lo que queda de los testimonios es que cuando conocías a Néstor te dabas cuenta de que era un tipo filoso, divertido y que podía ser muy malo con los poderosos.

A los largo del libro, en los testimonios se reproducen anécdotas de gente que le acercaba papeles y cartas con pedidos a Kirchner, que se encargaba de contestar de forma telefónica.

–Hola, te habla Néstor

–Dale flaco, que venís a molestar a esta hora con imitaciones.

–Pará, no te acordás que me mandaste una carta y que tenías este problema…

“Hay anécdotas de esas a montones. Podría escribir un libro con todas ellas. Lo que siento que cuando estabas con él, te divertías mucho. Era de hacer bromas, te robaba la lapicera y guarda si te enojabas. Te agarraba de punto y te volvía loco”, afirma Devoto, quien se atreve a formular una comparación entre Néstor y Cristina.

“Cristina era como la alumna aplicada, prolija, ordenada. Néstor es el pibe que tiraba tizas y llegaba a fin de año con 24 amonestaciones”, sostiene.

¿Néstor lo sigue cambiando?
Sí, seguramente. Néstor era de una generación que estaba dispuesta a dar la vida con tal de cambiar la realidad. Reivindico esa historia porque soy parte de ella. Somos los que hicimos la campaña de (Héctor) Cámpora en 1973 y peleamos para que volviera (Juan Domingo) Perón. Los que poníamos multitudes en las calles y en esos tiempos pudimos construir poder. Por eso fuimos perseguidos. Salvando los contextos y las distancias, el kirchnerismo recoge esa tradición. Podría decir que es el hecho maldito de los últimos 20 años de la política argentina.

Entrevista y fotos: Télam.