Paisaje resistenciano | Por Mónica Persoglia

Opinión Provinciales

Por

La ciudad quiere tomar un ritmo con una nueva normalidad y se presenta un paisaje diferente que hasta impacta.

Si bien las calles tienen más tránsito y más movimiento, cada uno está inmerso en sí mismo con apuro, temor a no llegar a tiempo. Los horarios son diferentes y las modalidades también.

Aún así la gente salió a la calle a comprar lo indispensable, y una triste imagen de negocios vacíos con sus mercaderías relucientes, con empleados que disimularán sus ansiedades y dueños que guardarán sus preocupaciones y temores.

Hay un sector comercial que sufre e resiste.

Madres con sus hijos en cochecitos y en brazos caminando presurosas, algún que otro agente de seguridad ocioso y aburrido,un saludo a distancia de alguien conocido al que se desconoce por el tapabocas,un joven sentado a la puerta de una panadería esperando migajas o algún billete porque las monedas no valen. Y él mismo tiene colgada en su muñeca un barbijo sucio que usará vaya a saber cuando.

A ésto se suma los carteles de ALQUILER detrás de sus rejas y varios edificios demolidos con un interés quizás de fideicomiso, en estos momentos sólo guardan los recuerdos de una Resistencia pujante y bulliciosa.

La pandemia tapó las sonrisas.

El virus quizás se quede, quizás se debilite a lo largo del tiempo , y se tendrá que desarrollar una visión en la que se pueda proyectar una Resistencia con nuevos hábitos de vida. Porque la gente además de alimentos tiene otras necesidades que también hacen su día a día.

Depende de todos el cuidado personal y social. Y depende del Estado el cuidado de la economía.

Resistencia, ayer estaba triste, algunos apuraban su paso antes del toque de alarma.