Acerca de la Ley de Educación Digital de la Provincia

Opinión Provinciales Sociedad

Por Comunidad educativa del IES San Fernando Rey

Los abajo firmantes, docentes y estudiantes del Instituto de Educación Superior (IES) San Fernando Rey, elevamos nuestra postura, en relación con la nueva Ley de Educación Digital que se impulsa desde el.M.E.CC. y T. (*)

En los últimos días, sin contar con el tiempo suficiente para un análisis serio y sin incluir la presencia de las/los estudiantes y egresadas/os, se nos convocó a “discutir” acerca de la implementación de una “Ley de Educación Digital” para la provincia. En esa ocasión, se nos requería responder a ciertas preguntas (sin contar con el tiempo que amerita la elaboración de una normativa de este tipo), y elaborar una conclusión con base en lo que se nos indicaba en un documento remitido desde el M.E.C.CyT. Sin embargo, pensamos que una cuestión tan de fondo como la propuesta merece un análisis de otro tipo. 

Al respecto, queremos hacer llegar a la Subsecretaría de Planificación Educativa, Ciencia y Tecnología (a cargo del economista Juan Martín Fernández), la Dirección de Educación Superior (a cargo del Prof. Guillermo Brignardello), al Ministerio de Educación de la Provincia y a toda la comunidad, el análisis realizado en el Instituto San Fernando Rey:

La presencia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la sociedad y en el sistema educativo son un dato innegable en los últimos años y sobre todo en el contexto actual que estamos viviendo, en el que la presencialidad nos está imposibilitada.

Nos encontramos ante una nueva configuración del escenario educativo, desde el cual se abren diferentes perspectivas de análisis y se presentan nuevos desafíos que debemos afrontar todos, la comunidad educativa y la sociedad en su conjunto. Agregamos acá que, sin el Estado como garante en una cuestión pública, no hay desafío que pueda resolverse favorablemente.

Docentes y estudiantes nos planteamos, hace ya mucho tiempo, que es necesario revisar, reflexionar y replantear qué educación queremos, qué escuela proyectamos para el futuro; pero dicha transformación no puede enfocarse, centralmente, en las prácticas de enseñanza y de aprendizaje y en las   demanda a los/as docentes en términos formativos. Si nos posicionamos para el análisis en la propuesta de Edgard Morin (1994), debemos tener en cuenta que las instituciones son complejas y forman parte de un sistema que también lo es y, por lo tanto, excede a las variables docente/estudiante, enseñanza/aprendizaje.Por ello ,las variables históricas, económicas, políticas y culturales deben ser incluidas para evitar análisis sesgados, reduccionistas y ahistóricos, que sólo convienen y benefician a unas/os pocas/os.

El debate sobre los nuevos escenarios educativos y la gran influencia de las TIC en ellos no se puede reducir a responder una serie de preguntas que tienden a simplificar un tema de tanta importancia.

La ausencia de la mayor parte de la comunidad educativa, sumado a como está establecida la metodología de par noticipación y discusión desde el M.E.C.C.yT, da como resultado que las/los docentes y estudiantes seamos convidados de piedra a los que se le requiere que contesten, pasivamente, preguntas elaboradas por la administración educativa.

Coincidimos cuando desde el Ministerio se afirma que “…miles de docentes y equipos de conducción tuvimos que reinventarnos en función de un mandato fundamental que construye nuestro espacio común: el derecho social a la educación, sostener las trayectorias educativas de nuestros estudiantes en todos los niveles del sistema educativo desde la no presencialidad…”(1); pero pensamos que las/los que gobiernan no deberían naturalizar que sean las/los docentes y estudiantes los se hagan cargo de una cuestión que debería estar garantizada por ellos. Tampoco sirve romantizar la explotación laboral y la meritocracia.

Al mismo tiempo, cuando desde la administración se nos  plantea que “… hoy, más que nunca, se hizo explícita en nuestro sistema educativo, la necesidad de avanzar en el desarrollo de estrategias de acompañamiento a las trayectorias educativas… fundadas en el uso de tecnologías digitales…”(2), nosotras/os decimos que este es otro reclamo del sector no atendido por un gobierno que hoy  pretende ,improvisadamente ,y sin una  participación  genuina ,la elaboración de una ley que ,de aprobarse, avasallará derechos de nuestros colectivos, adquiridos y defendidos históricamente. La fortaleza obtenida, vinculada con el uso pedagógico de las TIC, se ha adquirido gracias al esfuerzo de docentes y estudiantes, ya que el Estado no paga la conectividad en las instituciones, estas no tienen partida presupuestaria y ya no se cuenta con los dispositivos otrora otorgados por el Programa Nacional Conectar Igualdad.

La experiencia vivida este año encuentra a las/los docentes y estudiantes sobrecargadas/os, angustiadas/os y a muchas/os alumnas/os expulsados del sistema. Se estima que la deserción escolar en el país alcanza hoy al 50%. ¿En qué se fundamenta el Gobierno del Chaco para afirmar que implementar la obligatoriedad de la virtualidad ampliará el derecho a la educación, mejorará la calidad y la justicia educativa por sí sola?

¿Acaso los que nos gobiernan ignoran que las/los docentes y estudiantes somos las/los que compramos las tizas, los fibrones, los borradores, la tinta, las planillas, los elementos de limpieza, los aires acondicionados; también pagamos la conectividad, los focos, los teléfonos, las fotocopias, los vidrios de ventanas que se rompen, entre tantos otros,que nuestras/os estudiantes provienen de hogares que no tienen las necesidades básicas satisfechas; que las/los docentes estemos por debajo de la línea de pobreza?

En esta situación el  gobernador Capitanich  incumple con los aumentos que se comprometió a pagar y ni siquiera se digna a atendernos: ¿cómo cree la Ministra y sus funcionarios que vamos a sostener una educación dual obligatoria?

Decimos también que nosotras /os, a pesar de todas las dificultades nombradas, venimos hace tiempo implementando las TIC en nuestras clases, tanto en forma transversal como en unidades curriculares específicas que las toman como objeto de enseñanza. Lo que cambió, a partir del ASPyO, es que la virtualidad se volvió el único medio para el desarrollo de la cursada. Reconocemos que las nuevas tecnologías son parte inseparable de nuestras vidas y de la educación; pero también somos conscientes de que muchas/os de las/los estudiantes no tienen acceso a ellas, con lo que ,su implementación obligatoria ampliaría ,aún más ,la importante brecha socioeconómica y digital ya existente entre instituciones y estudiantes.

El Ministerio menciona entre los fundamentos para la elaboración de esta nueva ley que “…la inversión en equipamiento y conectividad no garantiza que los estudiantes en las instituciones educativas accedan al potencial que estas herramientas brindan…”(3). Nos preguntamos ¿de dónde extrae estas evidencias?,ya que nunca tuvimos conectividad gratuita en las instituciones, en las barriadas populares, en las plazas de las ciudades, parajes y pueblos chaqueños. Por otro lado la administración  afirma que  no basta sólo con la tecnología para que las/los estudiantes aprendan, y que es imprescindible construir una “mirada institucional” sobre la relación educación-TIC; pero ,nos preguntamos ,cómo podremos hacerlo sin contar con los recursos mínimos para ello.

 De ningún modo son las/los directivos los garantes de la inclusión de las nuevas tecnologías en las instituciones, como el Ministerio afirma; en todo caso, ante el corrimiento y desentendimiento histórico del Estado provincial en el cumplimiento de sus obligaciones,las/los directivos/as terminan siendo las/los  gestores que deben requerir el cumplimiento de los deberes estatales.

Hoy el gobierno nos requiere flexibilización y coordinación de tiempos y espacios para el aprendizaje.Nosotras/os venimos hace tiempo implementando tal solicitud. Nuestros horarios de trabajo nunca se limitaron a los pagados por el Estado: fuera de éstos realizamos tutorías gratuitamente, atendemos problemas que afectan al alumnado y a la institución , y trabajamos en nuestros hogares, sin que nunca el Estado haya reconocido, más que en sus discursos, estas tareas.

Cuando las nuevas tecnologías arribaron a la sociedad, se introdujeron en las instituciones donde trabajamos, y ,con ellas ,la enseñanza y aprendizaje ubicuos (Burbules, 2009a; Cope y Kalantzis, 2009).Pasamos  a enseñar en todo tiempo y lugar. La diferencia es que hoy experimentamos ese fenómeno  a tiempo completo.

La Jornada Extensa que proyecta el gobierno ,con la aprobación de la L.E.D. ya existe en todas las instituciones,el único límite que tenemos para que este esfuerzo de nuestro sector redunde en aprendizajes significativos y relevantes es la ausencia de apoyo estatal. 
Para formar alumnas/os con las capacidades que requiere el siglo XXI, exigimos capacitaciones serias, gratuitas y en servicio para todo el profesorado, en relación con estas cuestiones.

Pensamos que el  currículum, debe ser flexible y estar dispuesto a las reformas que el contexto local, regional, nacional y mundial lo requieran. Hoy más que nunca se demuestra la necesidad de esta flexibilidad y apertura. Sin embargo, una educación seria y transformadora requiere una cierta continuidad y coherencia en las propuestas curriculares y que estas no estén sujetas al cambio que en el sector político se producen cada vez que hay elecciones. Para ello, la participación genuina en la elaboración de las currículas de toda la comunidad educativa debe ser respetada y no solamente declamada.

Por otra parte, la flexibilización del currículum no puede significar, de ningún modo, flexibilización laboral o deficientes condiciones laborales o de aprendizaje, como las que se vienen proponiendo y estamos experimentando.

Debemos tener en cuenta, tal como lo plantea Adriana Puiggrós, que la pandemia ha puesto en evidencia que miles de estudiantes vivían antes de la pandemia en la pobreza y otros tantos se han sumido en ella a raíz de la misma y que “…si la acción debe ser reparadora, …no se trata de focalizar, en el sentido de los clásicos programas neoliberales, sobre poblaciones que constituyen un «riesgo social», sino de comprometer a todos en un proceso de enseñanza – aprendizaje de una nueva dignidad humana…”(4)

Concluyendo, decimos que exigimos al Estado que cumpla sus funciones, constitucionalmente establecidas, respecto de la educación pública, libre y gratuita, para luego exigir la elaboración de  una “ley de educación digital” que incluya a todas y todos. 

1.Resolución N° 2175/20. Jornada de Debate Institucional de Educación en el Chaco. Resistencia, Chaco. 20 de octubre de 2020 Disponible en: https://dirdocumentacion.blogspot.com/2020/10/217020-criterios-de-inscripcion-para.html
2.Ibíd.
3.Ibíd.

  1. DUSSEL, Inés y comp .Pensar la educación en tiempos de pandemia…En internet: https://abacoenred.com/wp-content/uploads/2020/08/pensarlaeducacion.pdf

(*) El documento original está acompañado por 132 firmas.