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A puro corazón | Por Mónica Persoglia

No son asistentes, ni agentes, ni comprometidos con algunos como voluntarios, son gente anónima que trabaja a puro corazón asistiendo a desvalidos, gente en la calle, aquellas que se encuentran poblando la plaza.

Si, en las plazas… no son vagos, son desamparados, que allí tienen un banco, agua y quizás un baño.

Estas personas a las que llamaremos CORAZON EN ACCION, se toman la responsabilidad de llevarles alimento y abrigo. Estas personas que hacen empatía con quienes no tienen un vínculo, un referente, a estas personas de la que no se las ve o no se las mira.

Ellos a los que llamaremos CORAZONES ANONIMOS, apartan porciones, les facilitan un dato, les dan una palabra de aliento, una sonrisa.

Sólo contaremos una anécdota. Una de estas señoras salió a hacer un trámite a la farmacia, y al ver a ese hombre sentado con la mirada a lo lejos, con su ropa ajada, y un rostro descolorido, y con su brazos cansados a ambos lados de un cuerpo casi vencido, ella se acercó, y entregó una prolija bandejita envuelta y un barbijo para que lo use. El hombre mayor le pregunto: TODO ESTO ES PARA MI?….sus ojos se llenaron de lágrimas.

No son aglomeraciones de gente, pero son un número importante que toma como refugio las plazas. Quedó flotando una pregunta: SABE DONDE HAY UN COMEDOR?

CORAZON ANONIMO le respondió… Averiguo…

Ellos AMAN AL OTRO… AL PROJIMO… AL PROXIMO… COMO A SI MISMOS.