El primer ministro etíope dice a emisarios africanos que no dialogará con rebeldes de Tigré

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El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, volvió a descartar hoy el diálogo con los líderes de la región de Tigré, pero dijo a tres enviados de la Unión Africana (UA) que está dispuesto a hablar con representantes que “operan legalmente” para poner fin al conflicto armado entre las tropas federales y las fuerzas de la región.

La reunión con los emisarios de la UA llegó mientras decenas de miles de personas escapan de la capital de Tigré ante el temor a un asalto inminente después de que Abiy ordenara al Ejército iniciar la “fase final” de la ofensiva para arrestar a los líderes del Frente de Liberación Popular de Tigré (FLPT), que gobierna la norteña región.

Los enviados de la UA, la ex presidenta de Liberia Ellen Johnson Sirleaf, el ex presidente de Mozambique Joaquim Chissano y el ex presidente de Sudáfrica Kgalema Motlanthe, no emitieron comentarios tras la reunión.

Abiy dijo a los enviados de la UA que apreciaba su preocupación, pero remarcó que, si su Gobierno no hiciera cumplir el estado de derecho en Tigré, estaría “fomentando una cultura de impunidad con un costo devastador para la supervivencia del país”, informó su oficina en un comunicado citado por la cadena BBC.

Según los informes, los combates no llegaron a Mekele, la capital de Tigré, sino que se mantuvieron a las puertas de la ciudad, de medio millón de habitantes.

Abiy ordenó al Ejército entrar a la ciudad y se comprometió a proteger a los civiles, a los que llamó a quedarse en el interior y a desarmarse.

La información que llega es difícil de confirmar, dado que las comunicaciones y los enlaces de transporte están cortados desde que estallaron los combates el 4 de noviembre contra el TPLF, una fuerza que en el pasado estuvo en el poder pero fue marginado bajo el Gobierno de Abiy.

Cientos o miles de personas murieron en esta lucha que amenaza con desestabilizar a Etiopía.

Los alimentos y otros suministros esenciales se están acabando en la región de Tigré, de 6 millones de habitantes, mientras la ONU no cesa en su pedido de acceso para los trabajadores humanitarios.

El gobierno de Etiopía dijo que el Ministerio de Paz abrirá una ruta de acceso humanitario, aunque sin dar detalles.

Mientra tanto, miles de refugiados eritreos que viven en campamentos en el norte de Etiopía quedaron en la línea de fuego.

Los refugiados afirman que las fuerzas etíopes ubicadas en las inmediaciones de la frontera con Sudán están impidiendo que las personas abandonen Etiopía.

Más de 40.000 refugiados etíopes, la mitad de ellos niños, cruzaron a Sudán, donde las comunidades locales y los trabajadores humanitarios luchan por proporcionar alimentos, refugio y atención a la vez que buscan prevenir los contagios de coronavirus.

“No podemos mantener el distanciamiento social aquí en el campo”, lamentó Mohammed Rafik Nasri, del organismo de la ONU para los refugiados (Acnur).

Nasri dijo que la situación es “realmente un desafío” porque el número de personas aumenta y con ello crecen las necesidades.

“Hoy recibiremos un convoy de 1.000 personas que llegan al campamento. Y la vivienda es uno de los mayores desafíos que tenemos en este momento”, afirmó Nasri.

Abiy, premio Nobel de la Paz del año pasado, justificó el envío del Ejército este mes a Tigré tras acusar al TPLF de haber atacado a dos bases militares federales en la región, lo que niegan las autoridades locales.

Desde 1991, tras derrocar a un régimen militar-marxista en Adís Abeba, el TPLF llegó a controlar el poder en Etiopía durante más de 25 años, hasta ser progresivamente marginado por Abiy cuando éste llegó al poder, en 2018.

Fuente: Télam.