El pathos docente

Editorial Gremiales Política Provinciales
 El pathos docente

El Troesma pasó por todas las estaciones del Vía Crucis pero se negó a la resignación, al “consummatum est” (“todo está cumplido”) y más todavía al “Pater, in manus tuas commendo spiritum meum” (“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”). En vez de eso, se retobó. Perdón por la analogía un poco irreverente, encima en estas fechas.

Se diría que vimos a Judas besando al Troesma; al Troesma frente al Sanedrín, donde se decidió su condena; vimos a Poncio Pilato lavándose las manos, pero nunca oímos el susurro del Troesma crucificado: “Elohi, Elohi, lema’ šĕbaqtani” (“Padre, Padre, por qué me has abandonado”) porque esta vez las cosas fueron diferentes.

Paremos ahí.

Peppo trata de encontrarle la vuelta a la campaña. Los números no cierran y los docentes tienen mucho que ver en eso. El villangelense mide con suerte la mitad de lo que mide Coqui (los números de Carim son marginales). Por lo tanto, si quiere (permítasenos el oxímoron) forzar algún consenso con el intendente de Resistencia para avizorar un futuro venturoso, tendrá que achicar esa brecha.

Si los docentes son, como dice el Ejecutivo, 52 mil, no es difícil entender que el único camino es arreglar de una vez por todas ese desaguisado construido a fuerza de sordera y pataletas. La foto de la ministra Mosqueda frunciendo el piquito y exhibiendo sus costosas uñas talladas cuando sus colegas la increpan, o la foto del ministro Ocampo sonriendo alegremente cuando Peppo firma el crédito para pagarle a Cammesa en contraste con su reverenda cara de culo cuando negocia con los docentes, son la contracara de la humildad que debe mostrar el Ejecutivo para terminar con esta novela.

Si Peppo les hubiera lavado los pies a los discípulos en vez de lavarse las manos, la oferta del 30 hubiera sido aceptada y el Troesma estaría en las aulas y no en la plaza y en las calles. Pero después de declararle la emergencia educativa y de haber sufrido el revés por parte de la Justicia de que le tumben el decreto, tendrá que hacer algo más que disculparse: tendrá que aceptar darle al Troesma el 30 en el primer semestre, y dejar abierta la negociación para los meses venideros.

O no, como parecen indicar sus últimas declaraciones en conferencia de prensa, en las que ni siquiera reconoce la validez del fallo del Juzgado del Trabajo Nº 3 de Resistencia.

Pero en esto se juega su futuro político.