Flor de ceibo

Opinión Provinciales

Por Mónica Persoglia

La historia docente, o la de la educación tuvo sus circunstancias y sus características.

Hace ya muchas décadas, en los tiempos del gobierno de Perón existieron “las maestras flor de ceibo”, eran mujeres de buena voluntad, que a falta de quienes enseñaran lo hacían ellas sin título o preparación alguna, en el campo o parajes. Pensemos que la comunicación no era la de ahora y quizás haya sido un modo de alfabetizar no justamente precario sino sin guías o protocolos.

En la época militar en un periodo muy corto y a muy pocas personas “adiestraron” para ser maestras o maestros en zonas rurales y tuvieron preparación acerca de la sobrevivencia ya que irían a lugares inhóspitos, y ocurrió aquí en el Chaco. Estas personas no tenían formación docente académica pero las preparaban para estar en las aulas. En algunos casos, en el interior dos piezas constituían una escuela, una habitación era el aula, la otra el dormitorio de las maestras. Eran mujeres valientes y ponían el pecho a la zona alejada y peligrosa , como también todas sus fuerzas en enseñar las curriculas que les llegaban.

El ruido de un motor a lo lejos, las alertaban que alguien de la ciudad de acercaba a su escuela vivienda, Sus enseñanzas tenían forma y contenido y mucha voluntad.

Las maestras normales, a las que casi todos conocieron, a las que llamaban a segunda mamá, que lo fueron , excelentes por su formación en esas escuelas que fundó Sarmiento. Las recordadas que egresaron de la Escuela Normal, son seres inolvidables.

Hubo también alfabetizadores, que un gobierno organizó, para que muchos aprendieran a leer y escribir y pudieran firmar. Se dedicaron a sectores de personas mayores que se emocionaron al poder leer y disfrutar de cosas que les impedía la ignorancia.

Luego se creo la carrera para Docentes, y para docentes técnicos. Ya no se llamarían maestros, sino docentes, y en el aula “seño”. Los tiempos cambian hasta forma de hablar.

Son los mismos los Trabajadores de la Educación. La educación también cambió, de ser presencial en algunos casos se convirtió en virtual. En para algunos es una vocación y en otros una oportunidad laboral. Lo que si cambió es la relación docente alumno. Pocas veces se genera un vínculo afectivo, se desarrolla la admiración o el respeto.

Muchos no olvidarán el abrazo de su maestra de campo, de la srta de primer grado, de esas maestras rurales que lo eran todo, hasta acudían a sus camas de enfermos.

Y hablando de maestras, haremos un homenaje a la Sra de Garro de la escuela 26, que llevaba a “sus palomitas” como ella los llamaba, cuando los niños usaban guardapolvos, a saludar desde la vereda de Tito, que tenía sarampión.