Chaco | Paritaria miserable y presencialidad criminal: la lucha sigue

Gremiales Opinión Provinciales

Por Corriente Nacional Docente Conti-Santoro Chaco

El viernes pasado se cerró la paritaria con la firma de 15 de los 18 sindicatos docentes que tiene la provincia. Solo SITECH FEDERACIÓN, FESICH-SITECH CASTELLI y ADOCH no aceptaron.

La aceptación consagró la última propuesta que hizo Capitanich el lunes pasado: un aumento del 15% al valor del punto a partir de marzo, más un 3% en abril en concepto de paritaria para el año en curso. Además, respecto a la deuda por cláusula gatillo del 2020 (28,3%), se agrega un nuevo ítem al nomenclador que consiste en 800 puntos, de los cuales 500 se van a abonar en marzo y los 300 restantes a cobrar en agosto. Pasando en limpio las cuentas, el cargo testigo (sin antigüedad, jornada simple y residencia mínima) que era de $20.479,48, a partir de abril será de $26.197,15 con el cual se alcanza a cubrir un 45,17% de Canasta Básica Total que mide el INDEC ($57.797) y un 33,17% de la mucho más realista Canasta de Consumos Mínimos calculada por la Junta Interna de ATE – INDEC para el NEA ($78.973,90), ambas confeccionadas de acuerdo a la inflación del mes de febrero de 2021.


A partir de mayo, el cargo testigo será de $26.902,63, en agosto de $30.219,69 y en septiembre, de $32.056,19. Aún con el último aumento, estamos en casi $26.000 por debajo de la canasta de pobreza del INDEC de febrero de 2021 y casi $47.000 de la canasta regional de ATE-INDEC para el mismo mes. Ésta es, según Capitanich, la mejor oferta del país. Este vergonzoso acuerdo, les valió el escrache a las sedes de UTre – CTERA y ATECh, con pintadas contra Carlos Cuevas y Rosa Petrovich, sus respectivos Secretarios Generales. Los compañeros no comen vidrios. Más aún, si a ese acuerdo le agregamos la inflación anual proyectada, el acuerdo implica que vamos a cubrir un promedio del 30% de la canasta regional de ATE – INDEC para los meses de mayo, agosto y septiembre. Otro año más de una vida de pobreza crónica.


Pero, si bien no hay que dejar de lado la cuestión salarial, el problema del incremento de contagios por COVID-19 y el regreso a clases presenciales, parece no preocuparle a ninguno de los 18 sindicatos. Tampoco a las organizaciones docentes que existen en la provincia. En efecto, no es solo la patronal las que nos manda al matadero. El gobierno lo hace con la complicidad de toda la burocracia sindical, ya sea en la Coordinadora Docente “oficialista” o en el Frente Gremial Docente “opositor”.


En el último reporte de casos que venimos registrando a nivel nacional, contabilizamos 783 casos en distintas escuelas de todo el país. De los cuales, la mayor cantidad se encuentran en CABA, con 230. La provincia de Buenos Aires tiene 54 casos y 3 muertes; mientras que en el Interior, Córdoba, Misiones y Salta presentan la mayor cantidad de contagios con 129,70 y 111 respectivamente. A lo que hay que sumar la muerte un auxiliar en Misiones. En Entre Ríos, se detectaron 33 casos y en Jujuy hay 34 confirmados y 3 muertes, dos compañeras y un compañero. En Mendoza, en un relevamiento realizado por el SUTE, se detectaron 38 casos. Es decir, por el momento, la política llevada adelante por el gobierno nacional y las provincias respecto a la presencialidad criminal produjo la muerte de 7 compañeros. La curva de contagios de niños en edad escolar crece en todo el país. Si tomamos el dato de la provincia, al comparar los contagios de niñas y niños de entre 3 y 13 años previo al inicio del ciclo escolar y hasta el 27 de marzo, los casos crecieron 67%. Este número cobra importancia si consideramos, además, las sucesivas medidas de lucha que mantuvieron a los docentes peleando por salario en las calles y fuera del aula. Sumemos, además, el sistema de burbujas que dosifica la cantidad de alumnos que asisten a las escuelas.


En efecto, en Chaco, la semana pasada se reportaron 16 casos en escuelas, dicho por la propia Directora de Epidemiología de la Provincia, María Elisa Flores. Semana que corresponde, según calendario escolar, al inicio de clases para los alumnos de 1° de grado de Primaria y 1° año de Secundaria más los alumnos de Secundaria que estuvieron en el Período de Intensificación de Marzo. Resta ver qué resultados habrá luego de la última semana, en la que comenzaron los alumnos de 2° a 7° de Primaria y 2° año a 5°/6° de Secundaria. Como dijimos más arriba, este goteo ya incrementó 67% la cantidad de niños y niñas que enferman por COVID. El viernes se contabilizaron, en todo el territorio provincial, 229 casos, valores similares a los de diciembre pasado.


La vacunación en Chaco también sigue el lento ritmo del resto del país. Hasta ahora se distribuyeron 105.400 dosis, con las cuales se vacunaron a 69.987 personas con la 1° y 15.802 con la 2°. En total se inocularon 85.789, lo que representa el 81,39% de vacunas distribuidas y faltan 20.321 por aplicar. A su vez, esas 85.789 personas significan un 7,59% del total de la población (1.216.247 según proyección de población del INDEC), 6,19% con la 1° dosis y solo 1,40% con la 2°. Docentes, pocos si lo comparamos con el universo total pero una franja sustantiva en el escaso total de vacunados. Al 19 de marzo, datos difundidos en prensa por el ministerio nacional registraban 17.144 docentes chaqueños vacunados. Está claro: de cara a las próximas elecciones Coqui al igual que Alberto buscan solidificar su alianza con los sindicatos docentes. Que no les importa la vida ni la educación lo demuestran tanto los protocolos para el regreso -una farsa educativa destinada a coordinar la virtualidad- como el ínfimo número de familias vacunadas a las que, en este ir y venir a las escuelas, también se las expone.


En definitiva, el gobierno chaqueño logró inmunizar apenas un poco más del 1% como sucede a nivel nacional. Es más, todavía no terminan de vacunarse los docentes que pertenecen al primer grupo, es decir, equipos directivos y de supervisión y docentes menores de 60 años que cumplen funciones frente al aula en el Nivel Inicial, primer ciclo del Nivel Primario y la modalidad Especial. Inclusive esta semana, se suspendieron las vacunaciones por un problema que también viene dándose a nivel nacional que es la falta de vacunas. Así las cosas, a cuánto ascenderá ese número que habla de 17.144 docentes vacunados es un misterio.


Como si este cuadro ya no fuera de por sí preocupante, se le suma el peligro inminente por la proximidad geográfica a Corrientes, donde se confirmaron 4 casos de la cepa de Manaos en la localidad de Ituzaingó, y también Paraguay, donde se extendió hasta el 12 de abril el confinamiento total de la población, aunque con cierta flexibilidad, por estar al borde del colapso sanitario con el 100% de las camas de terapia intensiva ocupadas. Es por eso que sobran las razones para rechazar la presencialidad. No podemos permitir que el personal político de parásitos inútiles que nos gobiernan, sean del Frente de Todos o de Juntos para el Cambio, nos utilicen de experimento social para llevarnos al matadero.


Por eso, reclamamos que se frene la presencialidad ya mismo, se implemente y garantice, con todos los recursos necesarios, la virtualidad para estudiantes y docentes, y exigimos la vacunación masiva como único requisito para el retorno a las escuelas. Al mismo tiempo, no podemos perder de vista la cuestión salarial frente a una pauperización galopante de nuestro salario. No podemos, como lo hace la burocracia y parte de la izquierda, reclamar salarios de hambre, que pongan el valor de todo nuestro trabajo al límite de la pobreza. Por ese motivo, exigimos una recomposición salarial histórica, que reconozca el trabajo intelectual docente, con un salario inicial testigo igual a dos canastas básicas totales reales.