No negociamos con terroristas

Opinión Política Provinciales

Por Cristian Muriel

En apretada síntesis: el miércoles la policía “impidió” que el MTD La Roca Sólida y la cooperativa “8 de enero” cortaran la RN11. Ya se sabe cómo es eso: piedras, balas de goma, gases. Para los manifestantes, la cúpula de la Secretaría de DDHH fue tan responsable del violento desalojo como la policía misma por no haber estado en el lugar, y acompañados por militantes del MTH de Carlos Barraza y del Frente Popular Darío Santillán el jueves marcharon a la sede del área, en Mitre 171. Ya que estaban entraron al edificio, y ya que estaban lo tomaron.

Imposible no recordar las aventuras de Tiso Talavera y el Pelado Rossi, sus incursiones a caballo en la Legislatura (2008) y en patota en estudios de radio (2013). Uno imagina a un indignado diciendo “¿Vieron? Les dieron de comer en vez de enseñarles a pescar y ahí tienen el resultado”, pero la respuesta más dura vino de la propia tropa: un periodista del palo los llamó “energúmenos”; en un documento, decenas de referentes de organismos de DDHH los calificaron de “lúmpenes” y “reconocidos vividores”; más tarde, durante un abrazo simbólico, con subterfugios y alegorías, mujeres y diversidades de organizaciones sociales, políticas y gremiales hicieron votos para que los saquen del forro del culo.

Por suerte la posición de la titular de la Secretaría de Derechos Humanos y Géneros, Silvana Pérez, fue dialogar primero, y con la intervención de la vicegobernadora Analía Rach Quiroga destrabaron el conflicto. Uno de los acuerdos alcanzados fue reforzar las guardias y las mediaciones cuando hay situaciones como la que se produjo en la RN11, de lo que se desprende que Pérez reconoció un error propio; algo que también le imputaron desde la Mesa Multisectorial Feminista cuando a fines de mayo de 2020 efectivos de la Comisaría Tercera de Fontana irrumpieron en un domicilio de madrugada y se llevaron a media familia, entre ellos una menor, para luego torturarlos.

Mientras los organismos de DDHH decretaban la clausura del debate porque no se negocia con un bufoso apuntando a la frente, y chicaneaban a los piqueteros diciendo “no fueron a ‘tomarle’ el despacho al policía que fugazmente pasó como subsecretario”; mientras las mujeres y diversidades se despegaban de la metodología del apriete y advertían que “el Estado tiene que dar respuestas dentro del marco del diálogo, pero ante una situación donde hay amenazas, el Estado tiene que garantizar los derechos para todos por igual”; mientras todo esto pasaba, otro compañero razonaba así: “Discutamos la política pública de DDHH que lleva adelante el gobierno de Coqui Capitanich… Estas respetables organizaciones (N. del A.: las agrupaciones y referentes que respaldaron a la cúpula de la Secretaría tomada) son parte del Frente de Todos”. A saber: el Movimiento Evita, la CTA de los Trabajadores, la CCC y el PTP, Lucila Masin y Marín Pilatti Vergara, entre otres. Mal podrían, pues, ensayar la autocrítica.

El propio documento de las orgas de DDHH se encarga de destacar que, frente a los “lúmpenes” y “reconocidos vividores” están Silvana, que “ha sido una de las primeras psicólogas que acompañó a las víctimas, a los testigos y familiares que participaron en los primeros juicios contra los genocidas y torturadores”, y Nayla, “la hija de nuestro inolvidable Mario Bosch”. Para las unas, los apellidos ilustres y los méritos; para les otres, la infamia.

Y claro que la pobreza y la indigencia y las políticas neoliberales producen lumpemproletarios, y que las organizaciones piqueteras, desde Cutral Co para acá, es más lo que aprendieron de clientelismo que lo que leyeron El Capital, y que en casi cualquier MTD hay pibes chorros y pungas y machirulos golpeadores y punteros que sólo entienden el lenguaje de la violencia, y que la mayoría son, de hecho, víctimas. Hasta ahora ninguna política nacional y popular los ha alcanzado, los ha salvado de nada. Pretender que son un emergente que no puede poner en entredicho las políticas de DDHH de Silvana Pérez y la hija de Mario Bosch porque Mario es “inolvidable”, es o ingenuo o es todo lo contrario. ¿Que quieren dar el debate con intelectuales? ¿Que no negocian con terroristas? Ay, muchaches…

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