Quizás todo se reduzca a eso

Opinión Política Provinciales

Por Cristian Muriel

En octubre el Frente Chaqueño pone en juego 9 bancas, la mitad de su plantilla; Chaco Somos Todos cambia 6 (también la mitad, si se cuenta a Luis Obeid, que sigue hasta 2023, como parte de ese espacio) y además se va Aurelio. Lets play.

De las internas de las dos fuerzas mayoritarias se puede colegir que en el PJ mandan Capitanich y Gustavo, y en la UCR Ángel Rozas. Lo mismo de siempre. El único partido que fue por la suya y no pone bancas en juego es el Frente Integrador de ‘Chiyo’ Bacileff Ivanoff, que ya tiene dos.

Las elecciones de medio término, que obran de balanceadoras de gestión, permiten al electorado recordarle al gobierno que para hacer bien las cosas no tiene cuatro años sino dos, y a las terceras fuerzas colar esporádicos referentes a pesar de lo difícil que es alcanzar el piso electoral legislativo, ya que la población sigue aumentando pero los escaños no.

En 2017 el único de los que fueron por fuera que alcanzó la meta fue Aurelio Díaz, del PO. Fue un hito más celebrado por los sectores medios ilustrados que por la izquierda, pero su paso por el parlamento terminó siendo discreto. Aurelio no estuvo a la altura de la historia ni por producción legislativa ni por volumen político para alcanzar consensos sabiéndose en minoría. Para colmo tuvo que lidiar con conflictos partidarios internos. Este año termina su mandato y no parece sencillo que vuelva a repetir la hazaña porque además, como veremos, también hay otros factores en juego.

FRENTE CHAQUEÑO
De los 9 que se van del Frente Chaqueño, dos son del CER: Andrea Charole y María Elena Vargas; también se va Nadia García Amud, exCER que a principios del 2020 anunció la creación de un bloque unipersonal más cercano a Jorge Capitanich. Además se despiden Juan Carlos Ayala, Enrique Paredes, Juan Manuel Pedrini, Liliana Spoljaric, y los aliados Gladis Cristaldo (Bloque Igualar – Partido de la Concertación) y Juan José Bergia (Bloque Nepar).

Para pensar en la lista de cara a octubre, aparte de la paridad de género, habrá que tener en cuenta 1) quiénes de los que acabamos de nombrar tienen pergaminos para renovar (Pedrini es el actual presidente del PJ); 2) cómo se traducirá en nombres y lugares el acuerdo de cúpula entre Jorge Capitanich y Gustavo Martínez, y si queda algún lugar para un delfín de Domingo Peppo; 3) cuántos de los actuales ministros y ministras del gabinete provincial serán capaces de convencer al goberandor de que su ciclo en el Ejecutivo está cumplido y llegó el momento de aportar desde una banca; 4) qué nombres podrían bajar del Ejecutivo nacional como moneda de cambio de algún otro acuerdo político y, finalmente, 5) cuántos tapados y tapadas hay en la cabeza del jefe.

Si el mundo empezara y terminara en la Legislatura, sería lógico pensar que si el CER se queda sólo con su principal referente, Eli Cuesta, al menos querrá recuperar dos espacios. Pero Gustavo tiende a diversificar los frentes de negociación: es de pedir ministerios y empresas y organismos y conseguirlos, y además tiene un Municipio desfinanciado que sostener, y para eso serán fundamentales los fondos de Nación. Como se ve, su mundo no termina en la manzana en la que conviven su despacho y el Recinto de Sesiones.

Pero también se van dos aliados: Cristaldo y Bergia. La primera, afirman, fatalmente emancipada de Raúl Acosta, actual vocal de Sameep: no sabemos qué le deparará el destino. El segundo, con el mérito de haberse jugado la vida por Coqui, umbral que varies compañeres no cruzaron jamás, y con alguna no desdeñable presencia electoral en el interior. ¿Habrá enroques con el Gabinete?

Eso sí: se quedan Roberto Acosta y Jessica Ayala, los dos últimos referentes del peppismo en extinción, y Rodolfo Schwartz y Tere Cubells, los aliados de centro izquierda e izquierda que no se cansan de repetir que son aliados “pero no integran el Gabinete”, que es como decir: “Votamos como queremos”.

CHACO SOMOS TODOS
No sabemos si la coalición seguirá llamándose así en octubre. A fin de cuentas, la única representación no radical que tiene –tenía– es –era– Luis Obeid, que aprovechó los últimos cartuchos del macrismo para ingresar en tercer lugar en 2019, y después votó todo lo que mandó el Ejecutivo.

Lo del Pro Chaco es una cosa de nunca acabar. Capitanich, agradecido por el apoyo electoral de los exRecrear en 2007, los sumó a su gobierno y terminó cooptando a varios. En 2014 Macri intervino el partido, ordenó echar al entonces presidente Jorge “Chichín” Glibota y eligió como titular provisorio a Luis Obeid, que normalizó el espacio, con internas, en 2017. Como legislador, Obeid se abrió paso sinuosamente durante los cuatro años de Domingo Peppo, ya que en la práctica era un alumno ejemplar de Macri y había que votarle todo, y alcanzó a subirse bien arriba en la lista panradical de 2019. Después no le costó mucho, viendo el panorama que lo rodeaba, despegarse de sus correligionarios. Hoy vota de nuevo con el PJ. No sabemos si el macrismo, hoy presidido por Patricia Bullrich, volverá a intervenir la sucursal chaqueña.

La situación de la lista radical no tiene tanto que ver con la mala performance de los últimos años, incluso por debajo de su piso electoral histórico, sino con que varios de los que se van en realidad renuevan: Carim Peche se va y renueva; Roy Nikisch se va y renueva, Leandro Zdero se va y se supone que también renueva. La verdadera elección interna de la UCR no será en mayo sino en octubre: Convergencia Social, Somos Parte y el bloque Raúl Alfonsín ponen en juego dos bancas cada uno, y habrá que ver quién gana y quién pierde. Parecen más preocupados por retener esas seis bancas que por conquistar la preferencia del electorado y salir primeros.

TERCERA FUERZA, A LA DERECHA
Días atrás se preguntaba un articulista por qué en estos tiempos de pandemia la provocación y la irreverencia, lo “revolucionario”, viene desde la derecha. Como si fueran militantes de Greenpeace, los fachos cuelgan bolsas para cadáveres en las rejas de la Casa Rosada, tocan cornetas alrededor del Obelisco en contra de la “infectadura”, denuncian “la violencia K” mientras cagan a trompadas a un periodista de C5N, claman por la “libertad” conculcada mientras los agentes de infantería los miran desde lejos sin intervenir…

En términos electorales esa derecha sigue teniendo los mismos votos, que en Chaco han sido siempre contenidos por el peronismo y la UCR (por ejemplo, yendo por fuera a Acción Chaqueña no le alcanzó con declararse provida para ganar una banca). Pero paulatinamente los partidos mayoritarios perdieron capacidad de contención, y Juan Carlos Bacileff Ivanoff ni siquiera necesitó una elección de medio término para meter dos diputades. Aparte de Jaime Parra Moreno y Clara Pérez Otazú, el Frente Integrador podría volver a sorprender en los próximos comicios. ¿Olivello Gustavo es una carta en disputa?

En una reciente entrevista, el gobernador Capitanich le dijo a este medio que cuando la situación económica mejora, los oficialismos ganan las elecciones, y calculó que si el crecimiento del PBI proyectado para 2021 superaba un punto y medio lo previsto un año atrás, se podía esperar una buena elección. También es cierto que la pandemia puede aguar los planes y Chaco dependerá de las medidas que en las próximas semanas adopte el Ejecutivo nacional, en particular las de estímulo al consumo. Quizás todo se reduzca a eso.