Justicia poética en la interna radical

Editorial Política Provinciales
 Justicia poética en la interna radical

Por Cristian Muriel | Los jefes de Convergencia Social, Somos Parte, Encuentro Cívico y Sumar destrozaron en un documento conjunto a Aída Ayala por no echar a Dino Ortiz Melgratti, concejal capitalino que le votó el impuestazo a Gustavo. Parece un castigo excesivo para alguien que le dio tanto a un partido que no gana desde que ella se fue (salvo en Sáenz Peña, con tres veces menos población y sin oposición).

Desde el punto de vista electoral Aída es, después de Ángel Rozas, la dirigente radical más exitosa del Chaco. Sus tres intendencias al hilo en Resistencia, de 2003 a 2015, forzaron su candidatura a gobernadora en 2015. También fue presidenta del Foro de Intendentes de la Alianza Frente de Todos del Chaco, y del Foro Nacional de Intendentes Radicales, para no hablar de cargos en el gobierno nacional durante el macrismo y la banca en el Congreso que todavía ocupa. ¿En qué se equivocaron? ¿De qué se arrepienten? ¿A qué le tienen miedo?

Aída afirma que en cuanto se ponga en marcha el juicio oral por la causa Lavado II quedará demostrada su inocencia y ya no habrá obstáculos para hacer política, y recuerda que la gente en la calle le pide que vuelva a ser candidata. “El partido se llamó a silencio, tuvieron miedo y desaparecieron. Duele tanto silencio y que nadie salga a decir la vedad”, lamentaba hace dos años.

Pero si es cierto que le soltaron la mano cuando quedó procesada, no es menos cierto que con su proscripción el aparato buscaba algo más: clausurar la única disputa interna verdadera que hubo en la UCR desde que en 1994 Ángel Rozas fundó Convergencia Social. Cuestión de porotos.

La pelea con el NEA (Nuevo Espacio Abierto) no fue como la intriga palaciega protagonizada por Juan José Bergia para presidir la Cámara de Diputados. La historia demostraría que los de Aída eran votos propios, y muchos, ya que Leandro Zdero, que hoy también suscribe al documento para sepultarla, cayó dos veces ante candidatos peronistas. Por eso está convencida de que la orden de proscribirla viene de Ángel Rozas.

Y da la impresión de que desde el rozismo intuyen el inevitable giro poético de la Historia: que Aída no busca patear el tablero sino hacer explotar las estructuras desde adentro: hacerle a Rozas lo que él le hizo al “Bicho” León. Por eso lo que más les dolió a sus correligionarios fue que los responsabilizara de las últimas derrotas electorales: “No fuimos nosotros los que armamos las estrategias, y así nos fue: perdimos las elecciones a nivel provincial y en Resistencia”.