Equipo que gana, no se cambia

Opinión Política Sociedad

Por María Elina Serrano

La ausencia inesperada de un actor fundamental en el equipo deja al desnudo la certeza de que, para que algo funcione, se necesita más que un producto exitoso con fanáticos en todas partes. En escenarios de criticidad, es fundamental contar con un equipo de respuesta rápida, con autonomía y decisiones propias que aporten soluciones y adaptación real a los momentos de la coyuntura.

De la primera hora

Todo el mundo sabe que no es conveniente modificar aquello que funciona bien.

Conformar un buen equipo es una tarea por demás compleja. Si lo sabrán los directores técnicos deportivos, que desde el banco, sufren, se angustian y también festejan, calurosamente, los logros de su equipo.

En la función pública, tanto sea en un pequeño municipio como en un ministerio nacional, elegir el equipo es la primera tarea relevante de un líder (o lideresa). Para seleccionarlo, resulta fundamental, además de los compromisos y decisiones políticas, tener inteligencia, un poco de audacia y una buena “canasta” de donde escoger. De allí surgen hombres y mujeres de confianza, con oficio, compromiso, militancia y territorio, que son las condiciones necesarias (aunque no siempre suficientes) para la tarea de enfrentar, día tras día, los desafíos de la gestión.

Mario Meoni: La ausencia inesperada

El accidente que le costó la vida al ministro de Transporte Mario Meoni (56) es un ejemplo de esas ausencias difíciles de reemplazar. Mario Meoni dedicó su vida a la política, integrando la última década el Frente Renovador. Proveniente de la Unión Cívica Radical, fue primero concejal, diputado provincial y luego intendente desde 2003 a 2015 en la ciudad de Junín (PBA). En su último mandato como intendente, le ganó al candidato de Unidad Ciudadana: Gustavo Traverso, dirigente de Kolina y actual senador en la provincia Buenos Aires.

Junto a Daniel Arroyo fue director del Banco Provincia de Buenos Aires, ambos designados por la oposición, desde 2016 a 2019. Su perfil de transversalidad y disposición al diálogo lo hizo conocido en distintos espacios partidarios. Tenía amigos y contactos en todo el arco político nacional.

“Fue uno de los radicales que se acercó a ayudarnos en la época de Néstor, celebro que se haya vuelto a acercar”, destacó Alberto Fernández durante la presentación del gabinete nacional en diciembre de 2019, refiriéndose a Mario Meoni.

Joselo Schuap: En la salud, como en la enfermedad

Este sábado 24 de abril, el gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, se vistió con una remera que llamó la atención, durante una recorrida en la localidad de San José: la foto de su actual ministro de Cultura, el músico Joselo Schuap (46).

Joselo, además de ministro, es el trovador mas popular de Misiones, intérprete de chamamé y música litoraleña, con 20 años de trayectoria. Nacido en Oberá, se encuentra internado en terapia intensiva hace varias semanas con complicaciones derivadas del coronavirus.

Por esa mezcla tan propia de Misiones, Joselo se autodefine como “un morocho de apellido alemán”. Es muy conocido en el nordeste por sus canciones sobre la vida lugareña, los personajes de la tierra, el cuidado del ambiente, la defensa de los derechos humanos y la cultura popular como un bien colectivo.

La remera del gobernador Ahuad con la imagen del cantautor y la palabra ”fuerza” es la demostración de un equipo de gobierno que está pendiente de la salud del ministro y no lo olvida.

“Es para que todos lo recuerden y eleven una oración por él, para que pueda superar esta etapa difícil. Estamos todos esperando la pronta recuperación de Joselo, un amigo y un gran compañero. Todos los días lo recuerdo, sus compañeros lo recuerdan, desde acá queremos darle fuerzas para que salga de esta situación”, dijo el gobernador a los periodistas.

Fusibles, siempre fusibles

El éxito de un equipo no solo es el resultado de la habilidad de quien conduce para diseñarlo. Hace falta tiempo, voluntad, humildad y capacidad de aprendizaje para que piezas diversas se transformen en un engranaje que haga arrancar la máquina.

Que cada integrante del equipo supere la visión personal y adhiera al proyecto colectivo es el primer paso. Saber y aceptar que cada uno tiene sus singularidades, habilidades (y porque no debilidades) condicionadas en función del objetivo común, necesita tiempo y esfuerzo.

Las diferencias entre los miembros, respecto a edades, experiencia y género, le dan las características para abordar diferentes situaciones y adaptarse a los contextos cambiantes.

Capacidad de escucha, empatía, respeto, confianza, organización interna y capacidad de delegar, son funciones que se despliegan de manera personal y se trasladan a los demás. Porque la cabeza no debe olvidar que cada integrante también debe liderar su propio equipo. Un equipo que tiene sus propios desafíos, demandas, ambiciones y presiones.

A fin de cuentas, los colaboradores cercanos saben que los funcionarios de la primera línea son fusibles, que saltan cuando se produce un inconveniente, junto con su equipo de confianza.

Esa situación los deja de nuevo en la cancha barrosa: a veces con responsabilidad sobre lo ocurrido y otras no, producto simplemente de las internas propias del “fuego amigo” o de aires de recambio.

Porque como decía aquel cuento ruso de “Los tres sobres”, cuando los problemas son muchos y ya no se puede atribuirlos a la gestión anterior, es hora de renovar el gabinete y obtener un poco más de oxígeno.

Y mientras esté todo bien y los resultados sean aceptables, hay que seguir.

Equipo que gana, no se cambia.

María Elina “Mali” Serrano es ingeniera, exministra de Ambiente de la Provincia y Vicepresidenta del COFEMA. Publicado primero en El País Digital.