Una cita con Dios

Opinión Provinciales Salud Sociedad

Por Mónica Persoglia

Voy a compartir una experiencia personal, lo que no suelo contar, pero hoy lo necesito: fui víctima del Covid-19, y en un rapto casi de semi inconsciencia, no sé como, los médicos dijeron: “La llevamos, no sube el oxígeno”.

Ahí comenzó una experiencia personal con Dios, en una sala del Hospital modular en la que yo le decía: “¿Esto es real? No entiendo lo que me pasa; ¿cómo se sale de esto?”, a lo que Él me respondía: “Conmigo”.

“No tengas miedo”, me decía, y yo no lo tenía, en una somnolencia parecida a la película “Insomnia”. Cuando venían por análisis, me decía: “Vamos, vamos, ya pasa, ya pasa”.

Sufrí mucha sed y mucho frío. Y le decía: “Ayudame”, a lo que me respondía: “Yo te ayudo, no temas; guardaré tu entrada y tu salida”.

No creí que saldría. Tampoco sabía lo que pasaba fuera. Me fue a ver mi hijo, pero mi mente divagaba entre lo virtual y lo que quería sea cierto.

Un lugar iluminado, muy blanco, solitario, silencioso, con el ruido ensordecedor de la máquina de oxígeno. Ese era el espacio en que me encontraba. Pasaban como fantasmas vestidos con ropa larga y máscaras a los que no veía la cara, eran las enfermeras: “¿Me das un poquito de agua?”

Pasó el tiempo, muchos días, dieciocho. Cuando me ponen en una camilla y me dicen “a casa”, no entendía.

He peleado una dura batalla, he corrido una carrera, he ganado en la fe.

Recuperándome.