Presión extraordinaria

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Por Cristian Muriel

El 5 de mayo, el bloque UCR presentó un proyecto de ley para autorizar al Poder Ejecutivo a comprar vacunas en el mercado internacional y dejar de depender del “limitado” suministro del Estado nacional. De todas la apuradas que la oposición le propinó al gobierno, ésta fue la más estúpida, y funcionó.

Y es que, como argumentó Jorge Capitanich en un zoom con la prensa horas antes de que se aprobara la ley (con un texto mayormente ‘engordado’ por el Ejecutivo, que envió su propio modelo) “el único país que tiene excedente de vacunas es Estados Unidos” y no hay indicios de que las vaya a compartir.

Durante el debate en la sesión extraordinaria incluso el radical Livio Gutiérrez, en una intervención para acotar a seis meses el plazo de “cesión de facultades” al Ejecutivo, admitió que la posibilidad de obtener vacunas eran peregrinas. Entonces, ¿por qué insistieron? Per codere.

Per codere Carim Peche sostuvo que la única forma de revertir la trágica curva provocada por la segunda ola, en vista de las poquísimas vacunas que había recibido e inoculado la provincia, era comprándolas por su cuenta. Según su personal interpretación, cuando el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero dijo que ninguna ley prohibía a las provincias adquirir sus propias dosis, estaba diciendo: “Vayan y compren”.

Peche sabe que Chaco no tiene ventajas comparativas frente al Estado nacional para hacerse de una sola dosis de cualesquiera de las fórmulas existentes en el mercado. Si el gobierno nacional destinó para ese fin US$ 353,8 millones, sin pelear el precio, y sólo por 22,4 millones de vacunas de AstraZeneca obló US$ 54 millones, y aún así a fines de abril no había recibido una sola dosis, ¿en qué situación quedaría la provincia para avanzar en un acuerdo comercial independiente?

Por escala, el siguiente ejemplo podría servir de referencia: el 26 de febrero Uruguay le pagó US$ 9.765.000 a la compañía china Sinovac Life Sciencies Co. Ltd. por 192.000 vacunas, lo que equivale a US$ 50 por dosis, según publicó el portal charrúa La Diaria. Un día antes le había abonado US$ 9.009.000 a Pfizer por 200.000 dosis, es decir, US$ 45 la dosis. En comparación, Argentina desembolsó US$ 9,9 por cada una de la 20 millones de dosis de Sputnik V; las de AstraZeneca y Covax, de las que adquirió 22,4 y 9 millones respectivamente, costaron US$ 4 cada una.

Pero esto es Planeta Chaco. Al final la presión surtió efecto y luego de veinte días de debate estéril en la prensa y en las redes, la oposición forzó la realización de una sesión extraordinaria en plena semana de restricciones para aprobar una ley que todos y todas se encargaron de celebrar como un paso adelante para vencer al coronavirus, y que el radicalismo, y Peche en particular, reivindicaron como un triunfo personal.

Previsiblemente, pronto comenzarán a chicanear a Jorge Capitanich por no conseguir las vacunas que la Legislatura le autorizó a comprar. Cosas de la política de cabotaje o, como decía La Faraona: “Es tan Chaco que duele”.