Cachito el carpidor

Opinión Provinciales Sociedad

Por Mónica Persoglia

Todavía algunos saben lo que es o era un carpidor. Luego la azada y la pala fue reemplazada por la cortadora de césped, pero estaban quienes cortaban el césped.

Ya no hay casi cortadores de pasto, y menos carpidores.

Cachito era uno de ellos. Bajito, desaliñado, con su rostro curtido y desdentado con su bicicleta a donde tenía sus clientes. Sus elementos de trabajo los dejaba en lo de don Carlos, para que no se los roben. Era analfabeto, nunca mencionó familia.

Querido por su buen humor y servicial, ayudaba en otras tareas a los vecinos.

Un día Roby le preguntó si sabia pintar, a lo que contestó que no, nunca había tenido la oportunidad. Roby le pidió le pintara una mesa vieja… y lo hizo pasar.

El rostro de Cachito se transformó: ¡lo hicieron pasar!, ¡le dieron la oportunidad que pinte! Era tanta su alegría que mientras movía el pincel primero con timidez, luego con mas firmeza silbaba un chamamé: “Puerto Tirol”, y de a ratos gritaba un sapucay.

Recibió su paga y se fue casi saltando a buscar su bicicleta para regresar.

Pasaron los quince días que Cachito debía estar por el vecindario. Don Carlos vino a preguntar por él, estaba su pala y rastrillo en su casa. Y alguien que pasaba, que lo conocía y escuchó dijo: “Anteanoche lo mataron con un arma blanca. Le quisieron robar la bicicleta”.

No se olvidó nunca la felicidad que vivió cuando tuvo una oportunidad.

Cachito fue el último carpidor que tocó el timbre.

Y en la casa de Roby quedó como testigo mudo, su azada de mango corto.

Desde el cielo, quizás está silbando Puerto Tirol.