Nubarrones

Opinión Política Provinciales

Por Cristian Muriel

Fue hace una semana a orillas del Paraná. Había sol y viento. Ni una sola nube que empañara el clima festivo. “¡Mientras ellos se pelean –dijo entonces Capitanich– nosotros nos unimos!”, y arrancó el primer aplauso de la jornada. Luego la locutora presentaría, uno por uno, una por una, la lista completa de candidates del Frente de Todos. O, mejor dicho, de la Lista R – 17 de Octubre del Frente de Todos.

Porque aparecerían ocho listas más dentro de esa alianza: unos 130 candidatos y candidatas sólo en la categoría provincial, sin contar suplentes. Lo que impone explicar que cuando hablaba de unidad, Capitanich no se refería al enjambre de sellos zumbando en el bucólico jardín del FdT, sino a la unidad operativa, programática, funcional, bipolar, no ideológica, entre el coquismo y el gustavismo. Allí, en esa argamasa, luego del filtro de las PASO, descansa la chance de ganar el 14 de noviembre. Capitanich no se cansa de construir con sus némesis.

Analistas insisten en que la recomendación vino de Nación: “Unidad con Gustavo o salen segundos”. Vaya uno a saber. Lo que sí es cierto es que en el revoleo sepultaron al peppismo, si acaso existió tal cosa. No le dieron nada, lo que llevó a algunos a especular con acuerdos secretos entre el embajador y el presidente. “No seas chambón, no le dieron un pomo, como a Aguilar en 2015 cuando le prometieron un ministerio que no existía”, dicen que dijeron.

En noviembre no estará en juego quién gobierna, pero a causa del tradicional “plebiscito de gestión” de media vida, voto bronca mediante, no dejarán de ser elecciones sorprendentemente fáciles de perder. Además, porque se puede caer en una legislativa aun obteniendo más votos que el adversario, dado que es una carrera contra uno mismo.

El ex-Frente Chaqueño pone en juego nueve bancas, y para salir empatado tiene que conquistar la misma cantidad, una tarea nada sencilla que tendrá a Liliana Spoljaric corriendo por las paredes. A la oposición el horizonte se le presenta más despejado: sólo tiene que ganar seis escaños para evitar el papelón, y si llega a siete saldrá a festejar el triunfo de la década, un hito en el camino hacia la recuperación del Chaco.

Pero al margen de las retóricas, para el oficialismo obtener la mayoría parlamentaria es una cuestión de gobernabilidad. Por eso es imperativo recordar las palabras de uno de los más aplicados biógrafos de Jorge Capitanich –Carim Peche– que se pasó un año y medio diciendo, con toda justicia, que el peronismo ya tiene quórum propio, y que los palos en la rueda se los pone solo.

Y aquí está la principal contradicción de la polémica unidad de Capitanich: el problema de las leyes que salen o se empantanan era y seguirá siendo entre el coquismo y el gustavismo, que a menudo se pelean a los gritos pero siempre terminan juntitos como tomatitos.

Para colmo, la performance de Chiyo y la vacante por la partida de Aurelio, con más ganas de hacer encofrados que de bancar la lucha proletaria desde el Recinto, podrían resultar en la conformación del Cuerpo más atomizado desde la recuperación de la democracia. Sí, aparecen nubarrones en el cielo despejado.

Por ejemplo, el insólito cambio en la Lista R – 17 de Octubre que se dio a conocer este viernes. Casi una semana después de la presentación oficial ante el Tribunal Ejectoral: el precandidato a cuarto diputado provincial Santiago Chichari debió bajar su candidatura por no contar con el mínimo de residencia en la provincia. El lugar de Chichari lo ocupó el intendente berthense Atlanto Honcharuk, a quien se supone que respondía Chichari.

A nivel de chicana, no se sabe si es peor haber llegado a semejante instancia decisoria tan flojo de papeles (justo dentro del PJ, que en 1991 le impidió por esa misma razón ser candidato a gobernador al coronel golpista Ruiz Palacios) o ser un turista con ganas de legislar y que nadie, por obediencia debida, haya puesto un pero. Encima, con el aterrizaje de Honcharuk habrá que cambiar el eslogan de “lista que combina juventud y experiencia”, porque entre los nueve primeros el más benjamín rasquetea los treinta y cinco.