Tips para prometedores

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Por María Elina Serrano

Arranca la campaña. Hombres y mujeres desempolvan zapatillas especiales para recorrer las mismas zonas, dos años después. Esta vez las ausencias tuvieron un motivo: “no pudimos venir antes por la pandemia”. ¿El electorado justificará las faltas? ¿Qué nuevas propuestas llevarán los candidatos?

La imaginación al poder

¡Los mismos nombres de años y años y años y años! ¡Para seguir con lo mismo! ¡Lo único que cuidan es su sueldo del Estado y gastos y su estilo de vida! La fe esta perdida. Los sueños rotos, las manos cansadas. (Comentario del 24 de Julio, Rodrigo G., Sitio Web de La Voz del Interior. Córdoba)

Después de más de 50 años del Mayo Francés (1968), aquella semana parisina donde la juventud pidió ser escuchada y esa movilización tuvo impacto en todo el mundo, persisten las consignas que mantienen la agenda política fuera la realidad territorial.

En los prometedores de siempre se repiten hasta el hartazgo viejas consignas, lo que hace al electorado joven descreer del discurso y alejarse del tema electoral, ocupándose de “lo suyo” hasya que llegue el domingo 12 de septiembre donde, tal vez rumbo a la escuela asignada, piense “a quien se puede votar”.

No te creas tan importante

Que no nos prometan lo que ya tenemos, sería la primera sugerencia.

No se puede ofrecer como novedoso lo que ya es un logro de la sociedad. El nexo entre candidatos y electores se basa en comprenderlos, en entrar en su zona de confort y que escojan la opción deseada, tanto porque quiere lograr otros objetivos, como porque quiere conservar lo bueno que tiene.

No deja sorprender que el electorado sigue siendo receptivo a promesas que se saben imposibles. ¿Hasta cuándo sucederá? Cada año electoral los equipos de campaña se hacen la misma pregunta, especialmente en las elecciones de medio tiempo. Cambiar la realidad desde una banca es una misión imposible, pero contribuir o rechazar un proyecto político, es una acción real.

Ta no se puede armar un discurso político recordando las iniciativas (importantísimas) del pasado en cuanto a ampliación de derechos. La reforma universitaria, el voto femenino, las leyes sociales del peronismo, el retorno a la vida democrática, la asignación universal por hijo, el matrimonio igualitario, la interrupción legal del embarazo, la paridad legislativa nacional, el voto optativo a los 16 años, son conquistas que pertenecen a la sociedad en su conjunto, no a un partido político.

Cumbia de la buena

Que no nos prometan alegría infinita, segunda sugerencia.

La campaña electoral se asocia, en este siglo, a música de cumbia, a la alegría, a sentirse joven y feliz en un acto político y transmitir eso al entorno. Desde el interior del país llega al conurbano y de allí al círculo rojo político. La historia reciente de la cumbia está ligada también a la política, lo muestran muy bien los capítulos de CumbiaTube: Las Historias, imperdible para ver en YouTube.

Los globos de colores, muchos colores, un presidente electo bailando feliz, eso forma parte de la campaña hasta que se inicia una gestión. Después “pasaron cosas”, y muchos que se contagiaron de esa alegría infinita y del mejor equipo de los últimos 50 años, vieron que no era fácil ni ganar, ni mantenerse. Ya sea que escuchen cumbia o Mariposa Tecknicolor (1994) la realidad siempre impacta y los fracasos no se pueden tapar con música y falsa alegría.

Se me ha perdido un corazón

Que no nos prometan amor, tercera sugerencia.

Apelar a lo emotivo siempre da resultado, dicen los manuales de comunicación política. La via pública inundada de sonrisas en los carteles, no nos hará más felices. Que todo lo hacen por nosotros, que con ese voto cambiará nuestra realidad, ya es una promesa hueca.

También se promete el amor a la Tierra, la protección ambiental. Mejor desconfiar cuando nos dicen “vamos a cuidar” y en cambio prestar atención cuando lo que se promete es “vamos a destinar mayor presupuesto a promover, fiscalizar, educar…” porque queda clarísimo que sin presupuesto, no hay política.

Aunque el común de la gente no conozca la “ley de leyes”, cualquiera sabe que sin dinero, poco se puede hacer más que un listado de buenas intenciones.

Falsas promesas

Que no nos prometan cambiar la realidad de un día para el otro, cuarta sugerencia.

Si el electorado cree en eso, sería una masa infantilizada, como aquella que en 2009 creyó que “votame-votate” y “alica-alicate” como slogan divertido que tampoco significó nada para las personas, sólo ver (bailando otra vez) a un candidato “con onda”.

Francisco De Narváez, diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, que venía de ser legislador 4 años sin aportar nada, encontró en el marketing del programa más exitoso de la Tv del momento (VideoMatch) un soporte para su imagen, eludiendo las restricciones legales de los tiempos de campaña electoral. Muchos jóvenes le prestaron atención, también con sus videos “mi primer voto” donde se enseñaba lo básico a la hora de votar. Ganó ajustadamente las elecciones legislativas pero, ¿cambió algo en esos chicos y chicas? Por supuesto que no.

Nunca me faltes

Lo que nos pueden prometer es estar. Ser responsables. Ocuparse de los temas que sí le importan a la sociedad. Escuchar a la comunidad que los va a votar, también después de las elecciones. Tener rondas de consulta con los sectores involucrados o afectados, durante el tratamiento de un proyecto de ley.

No faltar a las sesiones. Debatir ampliamente, no quedarse en posiciones fundamentalistas y clichés.

Atender el teléfono, o designar una persona de su equipo para que atienda. No le tangan miedo, porque aunque no esté al alcance de un legislador resolver un problema, la persona que se comunica necesita saber que están.

Que no aparezcan cada dos años en el mismo sitio, con las mismas promesas y los mismos incentivos, para que los ciudadanos crean y los militantes salgan a buscar el voto. No es tan difícil.

Prometan simplemente estar, para que nunca aplique el refrán “alaba al tonto y lo verás trabajar”.

María Elina “Mali” Serrano es ingeniera, exministra de Ambiente de la Provincia y Vicepresidenta del COFEMA. Publicado primero en El País Digital.