Dura (e)lección

Opinión Política Provinciales Representantes

Por Cristian Muriel

El “triunfo” del radical-macrismo sacudió al país como un ramalazo. Tucumán, Salta, San Juan, La Rioja, Catamarca y Formosa fueron las únicas provincias en las que el peronismo conservó el título. ¿Conviene leer los resultados de las PASO como una derrota categórica del kirchnerismo, vale la pena analizarlos caso por caso o hay rasgos de las primarias argentinas que todavía nos cuesta entender y contextualizar?

Con el correr de las semanas la sensación de que la cosa no iba bien para el FdT se empezó a reflejar en las encuestas. Las consultoras que a último momento se animaban a darlo ganador fueron moderando el optimismo hasta llegar a una diferencia módica de cuatro puntos, como para no tener que pedir disculpas por un margen de error técnicamente posible (que al final se estiró a quince puntos).

Los resultados fueron parejitos en casi todo el país, y da la impresión de que al desinflarse Alberto dejó sin aire a todo el peronismo.

Chaco siguió la tendencia nacional: con una participación ligeramente inferior al 60% del electorado, Chaco Cambia + Juntos por el Cambio concentró el 44,14% de los votos; el Frente de Todos, el 35,67%. Ocho puntos y medio que, en una lectura lineal, parecen difíciles de revertir, a pesar de que la lista del Frente de Todos “17 de octubre” fue la más votada.

En el Centro de Convenciones Gala, en cuestión de minutos la fiesta se convirtió en un velorio. Las caras largas de la foto lo dicen todo. Y el dato duele más si se observa que en Corrientes y en Formosa se impusieron cómodamente los oficialismos más allá del signo político.

INTERNAS

Un dato ineludible es que, salvo excepciones, todo el arco político nucleado en las distintas conjugaciones del verbo “cambiar” utilizó las PASO como internas abiertas. En algunos casos, entre la UCR y el Pro; en otros, como el nuestro, entre líneas internas de la UCR. Y en ese proceso copó la parada. El antiperonismo se movilizó a votar más que el peronismo.

El peronismo, por su parte, fue dividido en nueve distritos, pero en cuatro fueron internas decorativas, como lo demuestran las proporciones resultantes. Chaco: de las ocho listas del FdT, una concentró el 80% de los votos; Chubut, dos listas: 80%-20%; Corrientes, dos listas: 85%-15%; La Rioja: de tres listas, una se quedó con el 88,5% de los votos.

Pero volvamos al Chaco: no es objeto de este apunte analizar las motivaciones de los sellos que jugaron en la interna peronista por 5.500 votos (está claro que nunca pensaron que iban a integrar las listas de noviembre) pero el hecho de que no fueran internas “reales” le bajó el precio al propio acto electoral para el público peronista. El 60% de participación del padrón así lo certifica.

Distinta era la situación de Chaco Cambia + Juntos por el Cambio, que iba por su segunda interna en lo que va del año. La primera tuvo lugar en mayo, cuando el frente todos-contra-Aída ganó 70-30. Ahora fue todos-contra-Rozas, y terminó 55-37 a favor del caudillo, obligado a abrir la lista de noviembre.

Fue una dura batalla entre dos exgobernadores, Ángel Rozas y Roy Nikisch, apoyado por dos exintendentes de las ciudades más importantes del Chaco (Aída Ayala y Gerardo Cipolini), y el actual intendente de una de ellas (Bruno Cipolini). Bancas provinciales y nacionales, recursos, decenas de puestos de trabajo directos, cientos de empleos indirectos y, por qué no, banderas históricas, movilizan a cualquiera, sobre todo cuando no se cuenta con la caja provincial.

CASOS

Es difícil unificar la increíble variedad de escenarios de todo el país. Buenos Aires y CABA operaron como un mega-distrito con candidatos y candidatas radicales y macristas yendo de un lado a otro de la Avenida General Paz. De las cinco provincias en las que el FdT tuvo internas “reales”, sólo ganó en el conteo general en dos, y en una de ellas –Salta– apenas por un punto. En otras provincias ganó el peronismo, pero por fuera del Frente de Todos. El común denominador –de nuevo, salvo honrosas excepciones– fue la incapacidad del Frente de Todos de consolidar su liderazgo.

La frase preferida de los derrotados durante el escrutinio provisorio de este domingo fue: “Tenemos que aprender a escuchar a la gente”, de lo que se infiere que habrían sido víctimas del voto castigo. Pero el ejemplo de Misiones demuestra que no alcanza con esa hipótesis: allí Juntos por el Cambio sumó 40,24% de los votos, y el oficialista Frente Renovador de la Concordia, 32,66%. Pero hace tan solo tres meses el Frente Renovador aplastó al macrismo por veinte puntos, lo que demuestra que no fue un voto castigo (los legisladores electos ni siquiera asumieron) sino una sangrienta interna radical.

Estas PASO no se explican sólo por un electorado movilizado para votar en las internas de su partido, de forma tal que donde no había internas o eran decorativas haya preferido esperar a noviembre. Tampoco por un castigo generalizado al kirchnerismo o al gobierno de turno. En Chaco, incluso, el Frente Integrador de la familia Bacileff Ivanoff, epítome del “voto bronca”, quedó muy por debajo de sus expectativas.

Queda claro que, al menos en esta provincia, el Frente de Todos tendrá que pensar seriamente con qué estrategia electoral consolidará la mentada unidad en la diversidad de la que habló mucho pero practicó poco, si piensa hacer una buena elección en dos meses.