Me quedo contigo (si me das a elegir)

Opinión Política Provinciales Representantes

Por Cristian Muriel

Jorge Capitanich y Hugo Sager, reunidos en soledad a la vuelta del viaje relámpago del mandatario a Buenos Aires, cuando Alberto movía el tablero a instancias de Cristina y los charters oficiales surcaban como saetas las rutas aéreas de la patria, discutieron una cuestión trascendental para todos y todas: el futuro inmediato de Capitanich y, por lo tanto, del Chaco.

Tarde o temprano después de una elección se vienen los enroques: hay que cubrir vacantes de quienes migraron a las listas, hay que cumplir compromisos con los aliados, y si se perdió una elección, también hay que detonar a los “funcionarios que no funcionan”. Es allí cuando los teléfonos se ponen al rojo vivo.

Si bien esta historia no fue confirmada ni refutada por los protagonistas, sí que se viralizó y hasta Mario Wainfeld la mencionó en su columna política de Página|12: el presidente Alberto Fernández le ofreció al Jefe de Estado chaqueño encabezar un “Superministerio”, se presume que de obras públicas, infraestructura y algo más, una especie de supraentidad justo cuando se espera que la economía empiece a levantar temperatura.

Si Juan Manzur era el hombre pedido por Cristina para la jefatura de ministros, Capitanich podía ir por la gloria de la mano de Alberto. Pero ante esa posibilidad el Chaco enfrentaba un problema político e institucional.

Político, porque se acababa de perder una elección y el plan era (es) darla vuelta en dos meses. Institucional, porque si Coqui decía que sí y se iba, había que empezar a releer la Constitución para ver cómo mantener el motor funcionando mientras se navegaba por aguas desconocidas.

El montenegrino y el tirolero agotaron todos los aspectos técnicos y escenarios a favor y en contra, pero la decisión parecía tomada de antemano: a diferencia de 2013, era quedarse.

No se sabe cómo fue el “No” a Alberto ni si habrá otro ofrecimiento similar en el futuro, pero lo que sea que haya movilizado a Jorge Capitanich antes o después de ese encuentro con Hugo Sager, lo agradecen el oficialismo y la oposición. El gobernador parece haber recordado la canción de Los Chunguitos: “Si me das a elegir entre tú y la gloria, pa’ que hable la historia de mí por los siglos, Ay amor, me quedo contigo”.