Escrache mata inauguración

Opinión Política Provinciales

Por Cristian Muriel

“La guerra de guerrillas es una estrategia militar en la que pequeños grupos de combatientes utilizan ataques móviles a pequeña escala contra un enemigo mayor y menos versátil”. Apela al desgaste, nunca confronta directamente.

El gobierno provincial es como el ejército de Publio Quintilio Varo, gobernador romano de Germania cuyas poderosas legiones fueron masacradas en sendas emboscadas al intentar cruzar el paso de Kalkriese, en lo que se conoce como el desastre de Teutoburgo. Invencibles en campo abierto, las legiones eran vulnerables cuando se desplazaban entre los bosques y los pantanos.

Pero la táctica de la guerrilla no fue lo único que les valió la derrota, sino la opresión sobre un pueblo pobre. Al final las tribus que habían estado durante décadas enfrentadas entre sí se unieron contra el invasor. Los romanos aprendieron la lección: no se puede pelear contra lo que no se puede controlar, y se retiraron al Rin.

El gobierno provincial en función electoral también sufre permanentes ataques relámpago. Increíble pero real: escrache mata inauguración. Y aquí se repite la lección: el dueño del celular que escracha a un funcionario ya ganó moralmente porque había condiciones objetivas para que eso ocurriera, y si la oposición aprovecha para pescar en la pecera de la indignación, es inútil marcarle su falta de autoridad moral.

Mire: el recurso técnico del escrache se llama “cámara subjetiva”, que es cuando ésta actúa como los ojos del sujeto que filma: desde lo perceptivo el espectador se identifica de inmediato con ese punto de vista. Pero para que además se identifique ideológicamente con el escrache, tiene que haber una disposición de ánimo, un enojo contra el político y su gestión que creen ese enlace con el deseo. Como no llegar a fin de mes.

De esos falsos debates hay que correrse: si hubo o no hubo represión contra una docente en Sáenz Peña, si era o no un forajido el autor del ¿escrache? a Aldo Leiva en San Martín, si Capitanich estaba loco o apasionado cuando discutió con un docente en Los Frentones, si Miguel ‘Iya’ Gómez estaba en coma alcohólico, sufría un shock postraumático o un delirio místico tras volcar la camioneta en la ruta. Que se ocupen las autoridades.

No se puede pelear contra lo que no se puede controlar.

Pero hay cosas que sí se pueden controlar. Como la administración de la cosa pública. Hay debates y batallas que sí hay que dar.

Por eso creemos que también Aldo Lineras está perdiendo el tiempo. No se necesita ninguna reunión propedéutica para saber cómo está la educación chaqueña. Hacía meses que se hablaba de su nombramiento: ¿no se le ocurrió estudiar el mapa del sector?

Al final Eduardo Mijno se lo sintetizó en la nota a la Dirección Provincial de Trabajo que formalizó el paro de hoy: “Falta de convocatoria a la Comisión de Política Salarial y Condiciones de Trabajo, la devolución de los haberes descontados por días de paro y la deuda que mantiene el gobierno del año 2020”.

No importa a quién le parezca injusta la bienvenida a Lineras, o si está pagando los platos rotos de la gestión anterior. Los descuentos por días de paro no son problemas administrativos, son decisiones políticas. Igual que pagar o no la cláusula gatillo o las deudas. “Basta de reuniones de café”, decía hoy un docente pe-ro-nis-ta, y pedía que se acate la cautelar de la cámara contenciosa que ordena los reintegros.

Tampoco importa lo que opine la oposición. Que Rozas, Nikisch, Peche y Zdero, referentes de tres gobiernos que se cansaron de ajustar, reprimir a los docentes y aplicarles descuentos por días de paro, además de perseguir a los jueces que hacían lugar a sus cautelares, ahora apelen a la amnesia colectiva y acompañen a los maestros hasta la puerta del juzgado, es irrelevante. Inmoral pero irrelevante.

Hoy, la mejor política comunicacional no es inaugurar una comisaría ni pelear mano a mano con los escraches sino abrir la billetera y el corazón.