El hacedor

Opinión Política Provinciales

Por Cristian Muriel

Un dirigente que pasó por altos cargos de gobierno me decía hace horas: “Capitanich no es un líder carismático como fue Ángel Rozas, al que hasta le aceptaron pagar sueldos con bonos. El liderazgo de Coqui siempre fue la gestión. Coqui es un hacedor, pero para eso siempre se necesita dinero”.

Los anuncios de este martes, en parte, responden a esa premisa: una inversión del Estado provincial de unos $4000 millones para calentar la economía, meticulosamente pensada, articulada y ensamblada.

Grosso modo: siete por ciento de aumento para toda la administración pública independientemente de cualquier arreglo sectorial que se esté negociando en paritarias, un bono de $10 mil para el mismo colectivo, pago de cláusula gatillo a docentes, descuentos en alimentos y medicamentos para usuarios de Tarjeta Tuya, créditos blandos para la construcción, condonación de intereses de deudas atrasadas, programas para rescatar pymes que están en la lona y una catarata de medidas que no configuran en sí mismas la soñada reactivación, pero la presagian. Es un acto de fe. Y del bolsillo.

Los anuncios de Capitanich son, vale aclararlo, un relanzamiento. Producto de reconocer que se metió la pata. “Estamos escuchando y haciendo; escuchamos las demandas e implementamos las soluciones, y vamos a seguir trabajando con entusiasmo, cercanía y diálogo”, admitió.

Todo lo que falló antes de las PASO, cada sonrisa de pasta dentífrica photoshopeada en una gigantografía estéril, ha debido dar paso a una medida concreta para un sector concreto. Y todas las medidas anunciadas, sin la menor sombra de duda, son electoralistas. Pero bien que hizo el gobernador en tomarlas, porque era el sendero que le venía mostrando una sociedad golpeada por dos pandemias.

A 46 días de las legislativas de medio término, es la oposición la que tendrá que analizar si el camino para ganar es seguir pasando la gorra por el descontento de los asalariados, o generar propuestas que justifiquen el pedido de un voto que extienda sus comodatos otros cuatro años, siendo que varios de esos dirigentes viven de la política desde que alcanzaron la mayoría de edad.