Terminalidad escolar y cultura del trabajo… es un trabajo

Opinión

Por Mónica Persoglia

Terminalidad escolar y cultura del trabajo… es un trabajo… sí, porque no se trata solamente de un anuncio sino de una programación.

¿Quiénes necesitan terminar sus estudios? Generalmente gente adulta.

¿Quiénes quieren seguir estudiando? Mayores de 18 años.

El adulto necesita trabajar, tiene que trabajar, el Estado necesita que trabaje, pero los horarios de enseñanza presencial, o el tiempo que insume dedicarle a las clases on line no van de la mano con los horarios laborales.

Las ayudas económicas deben facilitar para dar la voluntad de continuar pero también a la par enseñar la ley del esfuerzo propio. Adaptar los horarios de clases es un aspecto.

Promover los trabajos de media jornada con salarios acorde a las horas de trabajo.

Los planes sociales deberían convertirse en planes de trabajo considerando que de acuerdo a su situación opten por la terminalidad escolar.

Hasta acá la obligatoriedad de la educación ha sido un eslogan.

Los planes en algunos casos favorecieron el ocio, pero no mejoraron la calidad de vida, aún familias recibiendo más de un plan. El Estado no recibió nada a cambio.

Enseñar la cultura del trabajo es generar las condiciones en que educación y trabajo vayan en un mismo propósito.

La dignidad se produce cuando las personas sienten la satisfacción del resultado de su esfuerzo. Lo regalado es ajeno a él, no lo valora y no tienen sentimiento de pertenencia. Puede despojarse de lo que recibe o desecharlo, aunque el Estado siga aportando.

El Estado tiene que estar presente, pero la sociedad crece con trabajo.

Hay que construir. Por eso, esto significa un Trabajo a los Ministerios que les compete para elaborar proyectos con metas claras para que el país crezca en producción y cultura.

Siempre hay una primera vez. Y el trabajo por el país nunca termina.