El ministro del ajuste

Opinión Política Provinciales

Por Agrupación Independiente Provincial Estudiantil y Docente La Fuentealba

Hace unos días los docentes de a pie nos anoticiábamos que el Gobernador, de cara a la importante derrota electoral, hizo algunos cambios en su gabinete; entre uno de los tantos, el nombramiento de un nuevo ministro en la cartera educativa, en este caso es nombrado como nuevo mandatario el Decano de la Facultad de Humanidades, Profesor Aldo Lineras.

Algunas/os docentes y estudiantes desprevenidas/os ven con buenos ojos el hecho de que un profesor ocupe en esta ocasión el cargo de ministro de educación de la provincia, habiendo tenido ya la experiencia de que hayan designado anteriormente a un médico y a una contadora, como la ministra saliente, que tuvieron gestiones para el olvido.

Nos preguntamos si esto es suficiente para tener la esperanza en que el nuevo funcionario se ocupará de cambiar las cuestiones que golpean a nuestro sector. Para ello, basta con hacer un recorrido por la trayectoria política del ahora ministro de educación; sí, porque el mismo no ha llegado desde la nada misma.

Lineras ha venido trabajando desde su juventud para ascender en su carrera política; en los 90’, ha apoyado al neoliberalismo menemista en la UNNE, aun cuando toda la comunidad marchaba en contra de estas políticas: arancelamiento, poder a las fuerzas armadas dentro del ámbito universitario, endeudamiento por préstamos a organismos extranjeros, control externo de lo que se enseñaba, la educación considerada un servicio, un costo, eran algunas de las medidas que se imponían, y todo esto pudo aprobarse con represión a estudiantes y docentes en todo el país.

En 1998, la Gendarmería entró en la Facultad de Humanidades y detuvo a las y los estudiantes que se oponían al cierre de una carrera ¿Lineras tuvo un rol pasivo en esto? De ningún modo. Después de la represión a las y los estudiantes escribió una nota a la entonces decana pidiéndole que tome las medidas que fueran necesarias de producirse nuevamente este conflicto; esto significó darle el apoyo total por la represión realizada y las sanciones que se impulsaron para las y los protagonistas de la lucha. Como consejero, y luego como vice decano, aprobó cada actividad arancelada defendiéndola con fervor. En ese entonces nacieron los ciclos de completación para profesionales (abogados, contadores, arquitectos, etc.), por supuesto arancelados, sumado también al dictado de postítulos pagos, lo cual hizo que el título de grado se devaluara enormemente, vulnerando el derecho a una educación gratuita.

En la actualidad, encontramos al Profesor Lineras apoyando las políticas kirchneristas, adhiriendo a proyectos originados por este sector y marchando en contra de las políticas macristas. En contradicción con su discurso progresista, en la UNNE y en la Facultad se sigue arancelando la educación; se avanza sobre la gratuidad; hay menos días y aulas disponibles para que cursen las y los estudiantes, ya que éstas se ocupan para los servicios que la facultad vende; no se incluye al que piensa diferente (léase sobre la última toma a la Facultad de Humanidades y la toma del comedor universitario).

Lo que más nos preocupa a las y los docentes es que el flamante ministro es el cerebro detrás de las carreras aranceladas para profesionales universitarios. Pues, este es un negocio redondo que otorga título docente a profesionales que nunca han pisado un aula, sólo basta que cursen dos años y, por supuesto, que paguen. Lo que es aún más preocupante, es que hoy en día las mesas técnicas les están otorgando a estas/os mayores competencias que a un docente de matemáticas, educación física, historia, etc. Esto se hace con el aval del gobierno y de gremios amigos, como los que hoy el ministro está llamando a dialogar.

Para las y los docentes este funcionario vino a terminar el proceso de ajuste anunciado por Capitanich en su campaña, con palabras engañosas como: armonización, ordenamiento y jerarquización.

Para Lineras, Capitanich y sus ideales neoliberales la educación es un gasto y no una inversión; si la matrícula es baja, se deben cerrar grados, cursos, comisiones y carreras, porque “sobran”. En su lugar, las y los que pueden solventar los gastos, mandarán a sus hijas/os a las escuelas privadas, y las/los que no, a escuelas de gestión social manejadas por el gobierno – o bien, cuando alcancen la mayoría de edad terminarán el secundario en 2 años, asistiendo algunos días a la semana-.

En lugar de profesorados se abrirán tecnicaturas y/o carreras cortas a término las cuales generan menos gastos, menos empleo, y las exigencias empresariales del sector productivo estarán cubiertas; por lo tanto, la educación queda a merced de la economía en carácter de un servicio, y no como debería ser: estos sectores al servicio de la Educación del pueblo.

A todo lo mencionado, no tenemos que olvidarnos de que el flamante nuevo ministro de educación, ante la problemática de los descuentos por días de paro, sostiene que “se trabaja en la presentación de una apelación a lo resuelto y que en esa línea no habrá cambios con la gestión que lo antecedió y los argumentos para defender la quita de haberes es similar”.

De acuerdo a su trayectoria, Lineras será el brazo ejecutor de Capitanich para recortar fuertemente a nuestro sector, el cual ya se encuentra abandonado por el gobierno, es decir, por decisión política- hace muchos años.

Este panorama nos debe encontrar comprometidas/os y unidas/os más que nunca, y alertas ante las propuestas engañosas de una oposición oportunista y de dirigencias sindicales mercenarias.

La lucha es el camino que debemos continuar para hacer escuchar el clamor de la comunidad, por el derecho a educarse de todas y todos los chaqueños en forma gratuita y con excelencia.